Aquel día,
por José Manuel Peláez
Aquel día vive en mi memoria. Es posible que olvide, por momentos, lo que debí aprender, pero nunca cómo me sentí.
Deseaba que mi madre estuviera orgullosa de mí y para eso me había pasado tres días aprendiéndome de memoria la lista de las Provincias de España con sus respectivas capitales para que cuando Sor Inés, la malvada maestra de geografía, me las preguntara se convirtiera en estatua de sal y le dijera a mamá que yo era un portento.
Yo vivía repitiendo binomios tipo: Álava… Vitoria, Córdoba… Córdoba, La Rioja… Logroño y así las 52 provincias. Las aprendí al derecho y al revés por orden alfabético o por azar utilizando un bombo del que sacaba el nombre de una de ellas.
Llegó el momento definitivo. Mis compañeros estaban pendientes de la entrada de Sor Inés y apostaban a que ...




