¿Morder o no morder?,
por José Manuel Peláez
Hace días, Manolo quiso que visitáramos a un conocido suyo porque si yo creía que él era raro, es porque todavía no conocía a Belisario. Imaginé que Belisario debía ser un híbrido entre marciano y monje cisterciense.
Pero resultó que lo “raro” de Belisario era su pasión por las serpientes de la que Manolo nada me había dicho. No me gustan las serpientes, quizás por la mala jugada que le hicieron a Adán y Eva o quizás porque no las conozco. Manolo se dio cuenta, antes de que Belisario apareciera, de que no me encontraba del todo a gusto. Se me acercó y me dijo en voz baja.
- En medio del miedo se aprende más de lo que crees.
- Si no te importa — contesté también en voz baja —, dejamos la lección para cualquier jueves del 2087
Ya estaba camino a la salida cuando apareció un hombr...




