Soledad,
por Getulio Bastardo
Se sentaba en el único banco de esa pequeña y solitaria plazoleta donde habían ubicado un busto de un héroe local.No tenía familia, hermanos hijos, nietos o esposa. Era un señor mayor. No era del pueblo, ni siquiera del país. Había llegado a la ciudad por mar, según él, venía de la cárcel de Cayena. Nunca aclaró si liberado o escapado. Para nosotros, sus admiradores, era más romántico pensar y contar que su héroe francés había escapado.Fue combatiente en la segunda guerra, lo atestigua con una cicatriz amplia y profunda en su brazo derecho.Se dedicaba a hacer colchones de “barba de coco” cubiertos de una capa de algodón; quizás la aspiración de partículas de esas fibras le provocó una tos persistente y ruidosa.Su soledad era más vistosa el 24 o 31 de diciembre cuando en las casas de la cua...












