Hipnosis felina,
por José Manuel Peláez
A veces no puedo dormir. Me gustaría decir que eso me ocurre porque trato de buscarle un significado a la vida o las respuestas a ¿quién soy? ¿a dónde voy? y otras parecidas, pero no se trata de algo tan glamoroso. Simplemente no me puedo dormir y ya. El resultado es que el siguiente día comienza como el inicio de una escalada al Everest sin comida, bombona de oxígeno y sin ropa adecuada.Estaba yo en uno de esos días de los que uno espera que pasen rápido cuando me encontré con el aviso del espectáculo de Monsieur félin, un hipnotizador que prometía disfrutar de un gato haciendo “lo nunca visto”. He trabajado en marketing y sé que no hay límites para las promesas y que la mayoría de ellas terminan en decepciones de todo tipo, pero hacía calor, el local tenía aire acondicionado y segurament...












