Gente que Cuenta

Cuéntame una de vaqueros – Victorino Muñoz

Fotograma de Escuadrón Suicida

 

En las películas gringas:

  • La bomba es desactivada en el último segundo. No cuando faltan 43, 20, 15, 7… No, tiene que ser en el último segundo.
  • Por supuesto, los últimos diez segundos demoran unos cinco minutos.
  • En mi casa, abro el tablero de la electricidad y veo cables amarillos, negros, verdes blancos… Pero en la película los cables de la bomba que va a estallar solo son azules o rojos. Sólo azules o rojos. No hay más colores. Cualquier parecido con la bandera norteamericana es pura coincidencia.
  • Por suerte, los protagonistas (por lo menos el que debe desarmar la bomba) no son daltónicos.
  • Las personas dejan las llaves del vehículo en el tapasol, dentro del carro. Los protagonistas, en su huida, tienen que romper el vidrio de la ventanilla, para entrar y robarse el vehículo; la pregunta sería: ¿cómo pensaban los verdaderos dueños del carro volver a entrar? ¿Tenían otra copia de la llave? ¿Habían pensado a su vez en romper el vidrio?
  • Continuación de la anterior: en su huida, los personajes encuentran un vehículo cubierto con una sábana; tiene años abandonado (ya saben dónde está la llave); el carro enciende. En cambio, yo dejo mi carro sin usar una semana y se ha descargado la batería. Qué buenas baterías las que tienen allá.
  • Si quieres entrar en la casa de la tía o de la abuela, hay una llave debajo de la alfombra que dice welcome, o en la maceta de geranios, o arriba, en el marco de la puerta. Búscala.
  • Los revólveres de seis balas disparan veinte veces y más. Parece que son de cuerda.
  • Los malos mueren abriendo los brazos y gritando ah. Nunca se doblan sobre sí mismos, cubriéndose la herida o dicen ug.
  • Los malos, por supuesto, no saben disparar.
  • Los buenos siempre se llaman Jack, Jim, John, Tom, Mark. Nada de nombres largos ni complicados o que suenen a extranjero.
  • Lo mejor de todo es el idioma: en el antiguo Egipto, en la época de las cavernas, en la más remota galaxia, todos hablan un inglés con un acento perfectamente californiano. Incluso los marcianos. Los marcianos llegaron ya, pero llegaron cantando rap. Deben haber estudiado en Open English.
  • Y todos siempre son tan graciosos y tienen un chiste para cada ocasión, incluso en los peores momentos. Si, por ejemplo, se caen desde un octavo piso, en el aire dicen: creo que encontré una forma de bajar más rápido. Y plop.
Victorino Muñoz
valenciano, autor de Olímpicos e integrados, ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y Página Roja, publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017.
Foto Geczain Tovar

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