Gente que Cuenta

Da tu sangre sin mirar a quien – Ingrid Mattiuzzi

El ángel vierte la primera copa.
Apoc. XVI. 1047.

Donar sangre es regalar algo de ti. Es regalar vida. ¿Qué gesto puede ser más importante para demostrar solidaridad hacia tus semejantes?

A los hijos se les da la vida y con ésta la unión eterna afectiva y de sangre. También tiempo, tradiciones, ejemplos, cultura. Pero ¿a un extraño? ¿a un semejante? ¿a uno que se parece a mí por ser humano pero no nos une ningún otro nexo? ¿Cómo le puedo demostrar que él me importa?

En Venezuela sucede que muy de frecuente alguna persona conocida (conocida de alguien, pariente de otro, en fin, alguien que tiene nombre y apellido) necesite una transfusión. Y así aparece el aviso: “Fulanito necesita donadores de sangre”. ¿Pero el Sutanito?  aquel que no goza de la red de amistades que puedan avisar en internet? ¿Y si el pobre Menganito es uno más en un lejano hospital? No le llegará nunca ni una gota, no es nadie, no es conocido, no tiene quien le escriba, como al Coronel de García Márquez.

Mi familia y yo donamos sangre para quien la necesite. De manera rutinaria. Es un hecho que además de ayudar a un anónimo semejante, alivia la presión sanguínea alta de quien la da, es decir, es un bienestar recíproco, aunque muy desequilibrado. Así mismo, en Italia te regalan el desayuno (la asociación de donadores), si tienes un trabajo público gozas del día libre y una vez al año tienes los controles preferenciales de salud.

Yo doy, las instituciones me ayudan, el enfermo agradece. Mejor que esto, ¡imposible!

Ingrid Mattiuzzi es arquitecto, teóloga, guía turística, curiosa, viajera incansable. Profesora
formadora en la escuela pública italiana. Reside desde hace más de treinta años en Toscana, ItaliaEsposa y madre de dos hijos.

ingridmattiuzzi@yahoo.es

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