Gente que Cuenta

Copacabana, último día de 2010 – Elvira Schuartz

Leandro Neumann Ciuffo
Fiesta de Año Nuevo en Copacabana, Rio de Janeiro, 2013

Desde el hotel, en la esquina de la Avenida Princesa Isabel, diré poco, pero desde el décimo piso, a través de una ventana que nunca se abre, se puede ver Copacabana entera.

La acera es una pintura en blanco y negro, el diseño clásico de las olas con gráficos geométricos de las islas gana la fuerza de una mega instalación. Pero tanta simetría se enloquece con la alineación irreverente del reventar de las olas, que hace que el mar se desvanezca en amazonitas y esmeraldas.

Todos los toldos son rojos. Los ultraligeros de colores vuelan de un lado a otro amenazando con estrellarse contra la montaña, solo para dejarnos sin aliento … En un instante se dan la vuelta y sobrevuelan la ciudad con intimidad de vecinos.

La calle no es diferente. Por la noche, luces de colores pasean por los edificios, la música popular brasileña resuena por los altavoces y en los numerosos escenarios, los hermanos en la asamblea evocan al salvador, las blancas bahianas (cariocas) arremolinan sus faldas, hacen fuego para los orixás, arrojan palmas y rosas para Iemanjá.

No me preguntes qué fue de los mendigos. Fueron aspirados del malecón junto con la suciedad. Todo está increíblemente limpio, hermoso y seguro.

Los preparativos aparecen por todas partes: en los restaurantes se están terminando de hacer los nuevos toldos y se están lavando los viejos. El agua amarilla baña y dora el mosaico portugués. Se ajustan los micrófonos, se recoge la basura … No hay más coches. El olor de la fiesta está en el aire como un pastel en el horno.

Balsas con fuegos artificiales se alinean, y allá atrás, barcos con guirnaldas de luces se estacionan en el mar.

Mañana les voy a contar que los fuegos artificiales fueron increíbles en los primeros tres minutos. Luego fue una secuencia de ohhhs, uhhhs y waaaaus hasta que terminaron. También les voy a contar que había mucha más gente filmando que mirando, y que el olor a orina al amanecer era (también) increíble.

Leave a Reply