Gente que Cuenta

El silencio no existe – José Pulido

Es la primera vez en años que Antonio se queda solo en el apartamento. Su esposa y sus dos hijos se adelantaron y gozan sumergidos en un bululú de tíos y primos en la playa. La familia de su esposa tiene una casa en la orilla del Caribe y todos los años se reúnen ahí hasta que se fastidian del océano y del pescado frito.

Tuvo que rezagarse porque debe trabajar dos días más, pero ya los alcanzará. Mientras tanto puede disfrutar del silencio que reina en el apartamento. Podrá quedarse dormido en el sofá viendo televisión sin que ninguna pelota rebote en su frente.

Esta primera noche en soledad será inolvidable: mantiene bajo el volumen del televisor mientras selecciona un canal con película. Hay tanto silencio que los grillos del cerro cantan y se aparean en sus orejas.

Hay tanto silencio que los grillos del cerro cantan y se aparean en sus orejas.

Piensa que no existe el silencio absoluto. Siempre se oye algún rumor. Inclusive, escucha sonidos de índole estrafalaria cuando traga. De repente, sin que lo haya pensado o lo haya temido, siente otra presencia en el apartamento:

-Plup.

Es como el eco de una enorme garganta que traga junto con la suya.

-Plup.

Un escalofrío le recorre la nuca. Voltea asustado, plup, con ganas de salir corriendo. No es nada. Nunca deja de sentir temor en la soledad. Plup. Inventa un concepto: es un espejismo auditivo. Trata de concentrarse en una película de los años setenta. Los hombres usan camisas floreadas. Ahora escucha el plup plup plup corriendo por toda la casa.

Aguza los oídos y se levanta para buscar la causa del sonido. Escudriña el baño: no hay goteo en parte alguna. Camina hacia la cocina y el plup se transforma en ¡plop! ¡plop! ¡plop!. Es el grifo del fregadero goteando con fastidiosa monotonía.

Si su esposa y los niños estuvieran en casa con su bulla habitual, no escucharía ese ¡plop! y podría recorrer canales y más canales cuando se quedaran dormidos en el sofá. Además, ningún miedo le duraría más de cinco minutos, porque cuando algo le asusta en mitad de la noche, abraza a su esposa para darse ánimos. Y ella se emociona creyendo que es un gesto muy romántico. Nunca le confesará a su esposa que la abraza por miedo. Él la ama y la necesita. La necesita siempre.

-Si ella estuviera aquí arreglaría ese grifo… -murmura

José Pulido
Poeta, narrador y periodista venezolano. (Villa de Cura, Aragua, 1945). Reside en Génova, Italia. Fue director de varias revistas culturales y páginas de arte de los diarios venezolanos más importantes de los 80 y 90. Entre sus poemarios, Los poseídos fue Premio Municipal de Literatura 2000 . Tiene libros de cuentos , entrevistas y biografías , además de 8 novelas . Una de ellas ,El bululú de las ninfas (2007) fue Premio Miguel Otero Silva . Sus poemas están publicados en antologías de lengua española e italiana. Es finalista del premio internacional de literatura Pilar Fernández Labrador 2021, de Salamanca,España.
Jipulido777@gmail.com

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