Gente que Cuenta

El único hombre de mi vida – Lucy Gómez

Hay frases que se ponen viejísimas de repente. Una de ellas es “el único hombre de mi vida”.

Les confieso que cuando todavía leía novelas de Corín Tellado en Vanidades, antes de los dieciocho años, creía que era posible que en alguna parte hubiese uno para mí. Aunque no fuese una de esas muchachas que con una sola mirada volvían loco a cualquiera y que vivían en un mundo diferentísimo al mío, donde la gente en vez de trabajar y estudiar como locos se la pasaba  pensando y cuadrando pasiones, encuentros, intrigas y dramones.

conservar un ser para siempre, durante toda nuestra vida afectiva, es bien raro

En las telenovelas, ¿no se han fijado en que la gente nunca trabaja? Todo el tiempo se les va en preocuparse, llorar, chismear, besarse, etc. Pero trabajar, nada.

Como a mí me pasaron las cosas de manera diferente, creí varias veces que había encontrado al único hombre de mi vida, hasta que me di cuenta de que había pasado sin darme cuenta en ese tema al plural, sin posibilidades de regreso al singular.

Pero un hombre único, para toda la vida sí puede ser, pensaba yo. Debe ser que a mí no me ha tocado… Seguro que alguna de las de mi grupo ya lo tiene o lo va a tener.

No hubo necesidad de hacer un focus group, a los cuatro años de estar en aquel grupo, nadie seguía siendo la misma pareja de alguien con alguna honrosa excepción.

Revisen quien es ahora ése que ocupó todos nuestros pensamientos y que creíamos que estaría con nosotros para siempre. A menos que se haya muerto, puede estar dando clases de baile country, haberse casado con otras cuatro personas después que estuvo con uno, o haberse metido a cura. La mayor parte de las veces ese “único hombre de mi vida” es un artificio mental que no tiene en cuenta cómo crece la gente, porque ni de casualidad que eres la misma que cuando tenías 25, 40 o 50 años: no tienes las mismas dudas, no haces los mismos berrinches ni  tienes las mismas dudosas e individualísimas aficiones.

Conservar a un ser para siempre, durante toda nuestra vida afectiva es bien raro. Veámoslo desde la otra cara del espejo ¿Somos lo suficientemente espectaculares para terminar siendo la única mujer de la vida de alguien? ¿O más bien, somos una mezcla de Hello Kitty con la Mujer Maravilla en plan fastidioso?

Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
Es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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