Gente que Cuenta

Frente al espejo… – Luis Alfonzo

"Espejito, espejito que me ves, la más hermosa de todo el reino, dime, ¿quién es? "
“Espejito, espejito que me ves, la más hermosa de todo el reino, dime, ¿quién es? “

Los espejos han sido siempre objeto de fascinación para los seres humanos. Nuestro comportamiento con relación a las redes sociales, el Facebook, Instagram y similares, no pareciera distar mucho de lo que pareció ocurrirles a los primitivos habitantes del continente americano, cuando los europeos llegaron a ofrecerle “espejitos” a cambio de oro y perlas.

 Ya sea en el espejo del baño, en los ascensores, en el retrovisor del auto, o en sus equivalentes, las cámaras de seguridad de tiendas, o en las pantallas de los espectáculos deportivos, mirarnos desde fuera, ser vistos, confrontarnos con la mirada del otro, es una prueba fehaciente de que existimos y de cómo somos.

La madrastra (y en algunos casos, el padrastro) de Blanca Nieves del siglo XXI, ya no consulta a su espejo mágico diariamente, sino que expone sus dudas más íntimas en el Twitter, o en el chat del whatsapp, donde procura hacer exhibición de sus mejores dotes, naturales o adquiridas, para obtener el informe diario del estado de su belleza, como quien revisa el comportamiento de las acciones de la bolsa, o el pronóstico del tiempo. La respuesta del oráculo va a ser ponderada en términos de seguidores de su cuenta, likes, replicas, reenvíos, la viralización de sus posts, o la meta máxima, su consagración como influencer, un contrato de Grandes Ligas en las Redes Sociales.

En la interacción virtual, los sujetos establecen una relación especular, un diálogo consigo mismos, en el que dan rienda suelta a su necesidad de evacuar contenidos, muchas veces íntimos,

En la interacción virtual, os sujetos establecen una relación especular...

compartiéndolos con otros, en un ámbito multitudinario, pero con la convicción de que es una relación confidencial, a la espera de una respuesta, un reflejo, lo más inmediato y masivo posible, que aplaque sus dudas existenciales y confirme su aproximación a una imagen ideal.

Lo más asombroso peligroso de esta relación con las redes sociales, es su poder excluyente, su capacidad de convertirse en sustituto de la interacción directa y la proximidad real, de la misma manera que las drogas generan dependencia, al sustituir los mecanismos naturales de comunicación entre las estructuras neurofisiológicas que median el comportamiento de los seres humanos.

Una de las secuelas indirectas de la pandemia del COVID, con su correlato de medidas de distanciamiento social, es el reforzamiento de estas vidas paralelas, atrapados en fatuidad de la red narcisista de embelesamiento con el reflejo emanado de las redes, con su cuota fluctuante de frustración.

Luis Alfonzo es médico psiquiatra, venezolano, quien ha transitado por la práctica clínica, la docencia y el desarrollo de políticas sobre salud mental y uso de sustancias.
alfonzoluis404@gmail.com

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1 Comment

  • alfredo

    Gracias, Luis Alfonzo. Hay algo de narcisismo si. Tambié de ansia de transcender nuestro circuito físico, tal vez más aún cuanto más recortado sea por las migraciones que nos han tocado. Pero es cierto que podemos caer en una vorágine que nos aliene. Vale tu alerta. Abrazos

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