Gente que Cuenta

Cuando fui a Guatemala – María Rosa Rullo

Máscaras del mercado Chichicastenango

Hace un tiempo recibí la invitación para ir a la inauguración de un hotel el Ciudad de Guatemala. Éramos un grupo de periodistas y agentes de viaje, bastante variopinto.

Nos embarcamos en un vuelo de Copa desde Caracas a Panamá, todo procedía de acuerdo a la agenda de la organizadora del viaje. Cuando estábamos sentados en el avión de Panamá a Guatemala, el piloto dice que ese avión ya no va a Guatemala porque hizo erupción un volcán cerca del aeropuerto en el que debíamos aterrizar y en su defecto, el avión iba a tomar rumbo hacia El Salvador, que quien quisiera bajarse, ese era el momento.

Todos en el grupo decidimos bajarnos y regresar a Caracas en el siguiente vuelo. La organizadora desesperada buscó una solución y nos persuadió para que regresáramos al avión. Su solución fue llegar a San Salvador y de allí ir a Ciudad de Guatemala en un autobús que ella había conseguido. Todo con la promesa que en dos horas íbamos a cruzar la frontera.

Obviamente, esta anécdota fue antes de que existiera Google Maps. Nadie en el grupo tenía la certeza de que el tiempo prometido era el correcto y tampoco hubo mucho tiempo para ponerlo en duda dada la premura de abordar nuevamente.

En fin, todos volvimos al avión y aterrizamos en San Salvador. La espera por el autobús fue larga, finalmente nos enfilamos hacia Guatemala vía terrestre. Cuando llegamos a la frontera, tardamos muchísimo con los trámites de inmigración. Yo perdí la cuenta de cuántas horas pasamos en nuestro trayecto, sé que llegamos de madrugada al hotel.

En Guatemala todos hablaban de las cenizas del volcán, pero no alcancé a verlas, supongo que se referían a las alergias que producían y al caos que causaba en el aeropuerto.

Era un punto de honor para él vender su máscara, así que se la compré y le di un poco más de lo que pedía

 

Además de la fiesta inaugural del hotel, nos llevaron al mercado maya de Chichicastenango, el más grande de Centroamérica. Apenas me bajé del autobús vi a un señor que tenía una máscara tallada en madera, espectacular. Pregunté el precio y me pareció excesivo y seguí mi camino. El señor me siguió por todo el mercado y me iba bajando el precio, hasta que al llegar al bus me la ofreció a un quinto del precio inicial. Era un punto de honor para él vender su máscara, así que la compré y le di un poco más de lo que pedía porque entiendo perfectamente que el trabajo y el conocimiento deben pagarse.

Antes de llegar al mercado nos paramos en el lago Atitlán, rodeado de los volcanes Tolimán, Atitlán y San Pedro. El recorrido fue muy largo desde Ciudad de Guatemala pero vale la pena el paisaje y ver cómo coexisten a lo largo del camino la modernidad con lo tradicional. Me impresionó que usan mucho el traje típico, especialmente las mujeres, los decorados de sus faldas indican la etnia a la que pertenecen y la jerarquía que tiene su familia.

Mención especial para Antigua, ciudad fundada en 1543, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el año 1979. Se trata de una ciudad colonial, con calles empedradas, antiguos templos y monasterios. Está rodeada de volcanes y fue nombrada la tercera capital de Guatemala.

Antigua está a 40 km de Ciudad de Guatemala, vale la pena hacer una excursión de un día y reconocer en sus edificaciones la importancia que tuvo la ciudad al haber sido una capital.

Maria Rosa Rullo Ubaldi
Pensé que iba a trabajar siempre en un periódico y las vueltas de la vida me llevaron por otros rumbos luego de 23 años en El Universal. Ahora teletrabajo en emprendimientos de alimentación en Costa Rica, ocupándome de las comunicaciones. También me gusta ayudar, por eso dirijo la Fundación Project Junior Inc. www.projectjunior.org
mrulloubaldi@gmail.com

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