Gente que Cuenta

Regresó Salvador – José Pulido

El Ávila se perturbaba a las seis de la mañana cuando Salvador Garmendia caminaba por los senderos del Parque del Este. El Ávila se quedaba como viéndolo. Es que, de repente, se parecía mucho al pintor Armando Reverón. Los loros se volvían un despelote en las copas de los chaguaramos, se descolgaban como para mirarlo detalladamente.

Cuando escribía un cuento era como un tejedor de chinchorros. Hilaba de manera brillante y profunda. Era gracioso y sentimental. Uno puede soñar o mecerse en cualquiera de sus cuentos. Y después de leer uno de esos relatos suyos, hay que vivir con una nueva anécdota que no se puede contar jamás con la precisa belleza de sus palabras. Uno cuenta un cuento de Garmendia y no es lo mismo: la esencia se queda relegada en la memoria, escondida en algún recoveco.

El país se ha vuelto tan inasible, tan retrógrado y vulgar, tan analfabeta de espíritu, que se impone la necesidad de recordar a gente así, como Salvador, quien no nació en vano, jamás actuó contra sus semejantes y dejó una obra que sirve para mejorarle la existencia al más pintado.

Qué absurdo sentimiento de impotencia no volverlo a ver

Afortunadamente su obra está con nosotros, lista para ser leída. Significa que su genialidad y talento creador no han muerto, siguen con nosotros. Solo desapareció el cuerpo de aquel hombre gentil, sepultado en la tierra y en los seres que jamás lo leerán.

Qué absurdo sentimiento de impotencia no volverlo a ver, no saber en qué aventuras literarias anda. Duele y provoca sonreír, recordarlo tan anónimo en la multitud, tan desconocido para la masa, recorriendo aceras con su talento encima. Daban ganas de decir: “Este es Salvador Garmendia”, pero quien no lo había leído no iba a entender el mensaje. Además. En una ocasión en que estaba saliendo del Parque del Este, alguien comentó “ahí va Reverón” ignorando que el pintor había muerto hacía añales. Es como si ahorita se apareciera Armando Reverón y uno dijera, de lo más alegre: “mira, vale: regresó Salvador”.

José Pulido
Poeta, narrador y periodista venezolano. (Villa de Cura, Aragua, 1945). Reside en Génova, Italia. Fue director de varias revistas culturales y páginas de arte de los diarios venezolanos más importantes de los 80 y 90. Entre sus poemarios, Los poseídos fue Premio Municipal de Literatura 2000 . Tiene libros de cuentos , entrevistas y biografías , además de 8 novelas . Una de ellas ,El bululú de las ninfas (2007) fue Premio Miguel Otero Silva . Sus poemas están publicados en antologías de lengua española e italiana. Es finalista del premio internacional de literatura Pilar Fernández Labrador 2021, de Salamanca,España.
Jipulido777@gmail.comvv

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