Skip to main content

Gente que Cuenta

Jardines acuáticos,
por Lucy Gómez

Jardines acuaticos Atril press
“Las más populares son los nenúfares, de todos los tamaños…”
Fuente: https://commons.wikimedia.org/

Nacieron de la necesidad de regar plantas en algunos terrenos de una manera constante y hermosa. Eran pozos, estanques o manantiales en las inmediaciones de edificios públicos y templos. Se fueron complicando cuando les agregaron canales, balsas, esculturas y fuentes. Las formas cuadradas y rectangulares, con pasos por encima y sitios para sentarse, llegaron de la India y de Oriente.

Y así, llegó el momento en que fue posible hacer un jardín acuático de cualquier tamaño, porque lo más importante es que estuviera donde las plantas recibieran sol, ya que todas las acuáticas necesitan mucha luz para crecer y protegerse del viento.

Hoy es posible tener un jardín así en un espacio reducido, inclusive en interiores, usando recipientes que tanto se pueden armar en casa —sabiendo un poco de bricolaje— como comprar hechos. También basta un poco de imaginación para conseguirle otro uso a una pileta, a una tina o a un abrevadero. A mí me gustan las tinas y los barriles porque son manejables, se pueden mover y limpiar fácilmente. Ahora no es necesario buscar un barril viejo y limpiarlo, sino que ya se venden especiales para este tipo de jardinería. Se pueden montar en un patio o, si no tienes espacio, usarlos dentro de casa con un surtidor.

Les cuento ahora de las plantas.

Las más populares son los nenúfares, de todos los tamaños. Las variedades clasificadas como pequeñas y «pigmeas» son las apropiadas para estanques y piletas, colocándolas en cestas o macetas, aunque si el sitio es muy pequeño se pueden plantar directamente en el fondo o en compost acuático. Requieren trasplantes cada tres años, así como fertilización de manera regular. Se propagan dividiendo los tubérculos —que te venden por sus rizomas, que son las partes abultadas que tienen yemas— o también por semillas. El género se llama Nymphaea y hay variedades como la Pygmaea helvola (amarillo canario, de 30 centímetros), la Graziella (rojo cobre, de 5 centímetros) o la Alba (nenúfares blancos, de 25 centímetros). Las variedades más grandes, para albercas o lagunas, miden entre 1,20 y 1,80 metros y no necesitan cestas, porque se extienden solas por el fondo del estanque.

Otras plantas que pueden flotar en lugares pequeños son: el mordisco de rana o Hydrocharis morsus-ranae, con flores blancas de tres pétalos que se propaga por división y florece en verano; la que parece una piña pequeña asomando entre el agua o «pita de agua», la Stratiotes aloides; la castaña de agua o Trapa natans, con flores también blancas y hojas romboidales de color verde oscuro; el ranúnculo acuático y los lirios palustres.

Mi recomendación es ir a un vivero o a un centro de jardinería especializado y comprarlas en macetas. No compren las que saquen de un tanque de la tienda donde estén flotando, porque se estropean rápido. El medio de siembra es el compost especial para acuáticas, aunque la tierra para jardín de tipo pesado también puede servir, siempre que tenga un 50 % de arcilla como mínimo.

Los peces en estos jardines no solo son decorativos: se comen las larvas de insectos, especialmente las de los mosquitos. Y algunos caracoles de agua y mejillones se alimentan de algas poco estéticas.

¿Se animan?

Lucy Gómez
Lucy Gómez es periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años. es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores. lucygomezpontiluis@gmail.com

Compartir en

    ¡Suscríbete a nuestro Newsletter!