Gente que Cuenta

La obra maestra de Michael Jackson,
por Victorino Muñoz

Michael Jackson Atril press
“Michael Jackson creó dos grandes obras: una fue con su música y sus bailes; la otra era él mismo…”

Aunque no sea la novela más nombrada de Honoré de Balzac, “La obra maestra desconocida” es una pequeña joya, una narración que prácticamente le hace honor a su nombre. En la misma se cuenta la historia de un pintor que estaba creando lo que se pensaba sería una obra perfecta; y la trabajaba, retocaba, repintaba y arreglaba constantemente. Tal era su anhelo de perfección. Pero nunca la mostraba a nadie.

Sin embargo, un día alguien la ve, por un atrevimiento de la persona y descuido del artista. La que se pensaba sería la obra cumbre, resultó una Babel, tan frustrada como la del mito; o algo peor: una aberración. Y al verse descubierto el pintor se da cuenta o se admite a sí mismo que lo que ha hecho es ni más ni menos que una monstruosidad. Por supuesto, decide quemarla, inmolándose a su vez con su pintura y con sus sueños.

Esta obra la leí cuando apenas iniciaba en la Universidad. Y siempre en mi mente establecí un paralelismo con la vida de Michael Jackson o con su desmesurado deseo de mejorarse o perfeccionarse, metamorfoseándose, haciéndose cirugías en el rostro y cambios en la piel, en el cabello. Los más conservadores dicen que fueron docenas los procedimientos quirúrgicos.

¿A quién quería parecerse? Se ha especulado al respecto con distintas celebridades, desde Diana Ross hasta Paloma San Basilio. ¿Él mismo lo habrá sabido acaso?. Quizás la pregunta también pudiera formularse como: ¿a quién quería dejar de parecerse? Si tomamos en cuenta las historias sobre maltrato infantil que sufrió en la infancia, tal vez ya no quería ser el niño que nos sorprendió y enterneció cantando “A friend like Ben”.

En el momento en que ocurrió su muerte, ya se sospechaba que tenía alguna relación con las cirugías y los cambios físicos a los que se sometió. La autopsia lo confirmó. Aunque no hubo fuego ni premeditación (tal vez), sí fue una consecuencia del desmedido afán de perfeccionismo, es decir, se acentuaba para mí el paralelismo de la novela balzaciana y la vida del cantante.

Michael Jackson creó dos grandes obras: una fue con su música y sus bailes; la otra era él mismo. Quería volver a hacerse, como si fuera Frankenstein. Al menos eso pretendió. Pero al mismo tiempo resultó ser también el monstruo.

Y como dijo en una ocasión Borges, acerca del monarca chino que mandó a quemar los libros y a edificar la muralla, en Michael Jackson ambas obras de algún modo se anulan. Por lo menos una de ellas lo llevó a la muerte prematuramente. Aunque no terminó de borrar su legado, sino que terminó de convertirlo en leyenda.

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Victorino Muñoz
valenciano, autor de “Olímpicos e integrados”, ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y “Página Roja”, publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017.
rvictorino27@hotmail.com
Twitter:@soyvictorinox
Foto Geczain Tovar

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