Gente que Cuenta

La psicología de la lentitud – Axel Capriles M.

Iglesia de Skibby: Memento mori – detaile c. 1350

En los últimos meses ha circulado mucho por las redes sociales distintas charlas y citas sobre el libro la Sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han, uno de los filósofos más influyentes en el momento, o por lo menos, el autor de ensayos filosóficos más vendidos.

Byung-Chul Han denuncia  la aceleración y el ritmo frenético de la sociedad actual dominada por el capitalismo neoliberal, en la que “vivimos con la angustia de no hacer todo lo que podríamos hacer y encima nos culpamos a nosotros mismos de nuestra incapacidad” de ser productivos.

Se trata de una aceleración autoimpuesta que nos lleva al agotamiento.

Ciertamente, si una emoción tiñe particularmente nuestro tiempo, ésta es la ansiedad, y si una condición arregla sin piedad el orden de nuestras acciones, ésta es la prisa.

Estas disposiciones no son, sin embargo, atribuibles exclusivamente a un sistema económico.

Como señala el psicoterapeuta latinoamericano, Rafael López-Pedraza, “el hombre occidental está parcializado en favor de la actividad y el esfuerzo; parcialización que ciega cualquier vigencia de la muerte y de la depresión como realidades arquetipales, como partes de su naturaleza.”  La aceleración es una disposición mental ligada a la psicología del puer aeternus, un arquetipo  caracterizado por la velocidad y la ligereza, por vivir en el aire, sin tierra que nos soporte, en el mundo de la posibilidad.

Para compensar la dominación del puer “necesitamos”, según López-Pedraza, el pionero de la psicologíaarquetipal, “un estado de ánimo que nos proporcione un mínimo de depresión, y de su imaginería, tan escasa hoy en día. Sin depresión no podemos existir; es un componente esencial de la vida.” Depresión y muerte, son dos palabras que convocan el miedo y provocan pánico, más en estos tiempos de Covid. Oportunidad, entonces, para recordar los Memento mori, esas piezas de arte cotidiano y utensilios, como anillos, prendedores, broches o empuñaduras, con imágenes de la muerte, artículos que en la Edad Media sirvieron para reflexionar sobre la importancia  de entender el sentido de la transitoriedad de la vida.

La incubación, uno de los métodos de curación más antiguos de la humanidad, practicado en el templo de Asclepio, en Epidaurus, recinto del dios de la medicina y protector de la salud en la antigua Grecia, vuelve a tomar vigencia y debe ser rescatado.

Los fieles penetraban en el abatón del santuario, dormían y descansaban en el área sagrada hasta que el dios se les apareciera en un sueño. La incubación, como método, es una práctica utilizada desde los más remotos tiempos sumerios. Implica un movimiento lento, un proceso de introversión.

Y la lentitud, la espera, la introversión no son, particularmente, rasgos de nuestro tiempo. Las redes sociales, la economía del instante, la movilidad, la posibilidad de saber todo lo que pasa en el mundo al mismo tiempo, han introducido velocidades inusitadas y difíciles de digerir por el cuerpo psíquico.

Necesitamos detenernos, dar un giro regresivo en el que la depresión entre a crear espacio para una vida más lenta, más llena.

Axel Capriles
Ensayista, psicólogo y economista, es ante todo un crítico de la cultura. Diplomado por el C.G. Jung de Zúrich, su último libro es ‘Erotismo, vanidad, codicia y poder. Las pasiones en la vida contemporánea’, publicado por Turner.

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