Gente que Cuenta

La sorpresa del corsario, por Luli Delgado

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Albrecht Dürer,
Caballero en su montura, c.1512

Advertencia: el siguiente relato se los presento en alfileres, porque mi oficio no es el de historiadora. Pero aun así se los quería contar a propósito de la reciente celebración de la fundación de Caracas.

Unos dicen que fue Amyas Preston y otros que fue Frances Drake. Las crónicas de la época son algo confusas, pero el caso es que los corsarios ingleses deambulaban por El Caribe atrás del mítico El Dorado, que también buscaban los conquistadores españoles.

Después de saquear a Margarita, Cubagua y Coche, codiciadas regiones ricas en perlas, siguieron hacia Cumaná, donde extorsionaron a su atemorizada población so pena de quemar la ciudad hasta hacerla desaparecer. Cobrado el rescate, continuaron su camino hacia Santiago de León de Caracas, la recién fundada capital de la Provincia de Venezuela. Con un total de seis barcos llegaron a La Guaira, y para su sorpresa hallaron apenas un soldado, Villapando, parece que se llamaba.

Éste los informó de un camino poco conocido por el que transitaban los indios, más difícil pero diferente al llamado Camino de los Españoles, de manera que lograron llegar a la ciudad en ataque sorpresa. No había nadie, salvo un caballero armado, quien de lanza en ristre salió a defender a su ciudad.

Los ingleses decidieron no hacerle caso, pero ante la insistencia de su ataque y después de herir a tres soldados en su intento por romper sus filas, terminó su lucha con un tiro se dice que en la sien.

Para los ingleses es probable que hubiera sido suficiente sorpresa encontrar un único soldado en La Guaira y que en Caracas hubieran encontrado apenas a un caballero armado, pero no se esperaban que, al despojar el cadáver de su armadura, lo que encontraron fue a un sexagenario de pelo gris. Según cuentan los cronistas lo enterraron «…usando de todas aquellas ceremonias que suelen acostumbrarlas milicias para engrandecer con la ostentación las exequias de sus cabos…».

Esto sucedió el 29 de mayo de 1595 y nuestro héroe se llamaba Alonso Andrea de Ledesma, entonces con 62 años. Fue su último acto en defensa de la Corona, pero no fue el único. De él se sabe que ayudó a fundar las ciudades de El Tocuyo y Trujillo, y que con Diego de Losada fundó la mismísima Caracas.

Se dice también que fue uno de los que descubrió y capturó al legendario Lope de Aguirre, aquel que tanta gente mató para convertirse en líder de la búsqueda de El Dorado.

Mucho se ha investigado y escrito sobre este personaje, entre otros Mario Briceño Iragorri, Juan Vicente González y Eduardo Casanova, quien al citar al testigo Gaspar de Silva citó su testimonio: “Que sabe este testigo y vido cómo el dicho capitán, como tal y siendo como era tan gran señor le embistió al enemigo inglés a caballo con su lanza y su adarga y andando gran rato, escaramuzando entre ellos como tan valiente soldado y servidor de Su Majestad, le dieron un balazo que lo mataron, y cayó muerto de su caballo”.

En su obra El camino de Ledesma, Casanova escribió: “Es un hecho demostrado que, poco después de la muerte de Ledesma, cuando con toda probabilidad llegó a Sevilla la crónica del hecho narrada por Gaspar de Silva, Cervantes estaba en la ciudad”.

Nunca sabremos a ciencia cierta si Alonso Andrea de Ledesma sirvió de inspiración, pero lo que sí es un hecho es que Cervantes le dio vida a El Quijote diez años más tarde, en 1605.

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Luli Delgado es periodista venezolana, Master en Artes de Cine y  Video – por The American University, Washington, DC.
Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, y Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.
delgado.luli@gmail.com

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