Gente que Cuenta

Las colas de la  ira – Lucy Gómez

Manera muy peculiar de “hacer la cola”

Está  visto que en los supermercados, tiendas, cines y oficinas de atención al ciudadano pasa de todo, pero el abuso clásico es saltarse  la cola.

Colearse es uno de los medidores de cultura ciudadana más certeros porque es una manifestación de sociopatía, la dolencia mental que sufren quienes no distinguen entre bien y mal e irrespetan el derecho de otro, (entra primero quien llega primero), y  mienten: “Ay, yo estaba aquí antes, pero fui un momento a buscar el pan”. Incumplen  normas colectivas e ignoran los derechos y sentimientos de los demás. 

La combinación de un sociópata con un iracundo, es incendiaria .

Esta semana  estuve en una escena típica. Desde lejos, una señora contemplaba en un supermercado  una fila larga ante una única cajera y no le dio la gana de ser la última. Pasito a pasito, se metió detrás  del tercero de la fila, a quien le vio más cara de tonto, se saltó a casi todo el mundo, incluyendo a una embarazada que llevaba de la mano a su hijito, a un matrimonio de mayores, un joven con casco de motorizado y un largo etcétera, musitando mientras avanzaba con decisión, que “estaba ahí antes, pero pedí permiso para ir a buscar leche”. Esperó menos de treinta segundos y como nadie se le enfrentó, se metió y “le ganó”  treinta minutos a los demás.

El motorizado  reaccionó .”¿Cómo es eso que usted  se va a meter delante de la señora embarazada y la niña? Mentira que usted llegó primero. Yo le he cedido mi puesto a la señora – señala a la embarazada-  y usted no estaba ahí”. El matrimonio murmuraba bajito mientras el joven se iba encendiendo. Le preguntó  si era que no tenía en cuenta el tiempo de los demás. Poco a poco, gracias a que no explotó ni se puso grosero, el resto de los clientes  le fue  dando la razón y hasta otro afectado se atrevió a protestar también. La infractora empezó a retirarse. Por esta vez había perdido. El motorizado estaba blanco y tembloroso de la rabia.

Pero ella lo intentará de nuevo y esta vez la situación probablemente estalle. Las colas son tan peligrosas, que se popularizó una app  para los tiempos de crisis de abastecimiento que informa  entre varias tiendas  cuál  está más corta para evitar inconvenientes y desórdenes.   

El personaje que interviene y frena el abuso puede llegar a experimentar ataques de ira que se vuelven físicos y hasta grupales, en el intento de reparar la falta de respeto. Algunos de estos líos se han hecho famosos, como los  que produjeron  los descuentos de 70 por ciento de algunos supermercados franceses en la compra de chocolate Nutella el año pasado, o los de los Black Fridays en Estados Unidos, donde en 2020 hubo una pelea  a golpes  entre seis hombres por un juguete.

La ira  y el irrespeto se suben por las paredes  de las ciudades.  En respuesta a lo que se cree una injusticia o un agravio, se producen intentos de reparación en varios grados de violencia. La policía, los vigilantes privados y las apps actúan desde afuera y a veces tarde. Únicamente nosotros, reconociéndolos, podemos desactivarlos  desde dentro.

Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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