Gente que Cuenta

Nadie nace “aprendido”- Luis Alfonzo

Portada del libro
“Cocaina. Mundana y semi mundana”
novela de F.W. Koebner, 1921

Usar drogas, licitas o no, viene acompañado no sólo de su efecto placentero, sino también de una serie de riesgos para la salud y el bienestar, consecuencias adversas ajenas a la voluntad del usuario, las cuales deben entrar en el inventario previo a la decisión de hacerlo.

Ahora bien, gran parte de quienes asumen esta aventura psicotrópica lo inician durante el turbulento tránsito de la adolescencia, época de la vida cuyo inicio ruidoso suele ser inocultable y cuyo final es dudoso e impreciso, probablemente marcado por la escogencia del modo de vida que definirá lo que somos como personas adultas. Es decir, un final con puntos suspensivos…

Entre otras aplicaciones, a las drogas se le atribuye un rol instrumental de “lubricantes sociales”, facilitando la resolución exitosa de muchos de los desafíos transicionales, disminuyendo la intensidad de los miedos iniciáticos que caracterizan el quehacer adolescente y puede ser una especie de prótesis química para rellenar vacíos reales o imaginarios.

...a las drogas se les atribuye un rol instrumental de "lubricantes sociales"

Una de las estrategias más populares entre quienes se dedican a prevenir el uso de drogas en la adolescencia, está orientada a reforzar el aprendizaje de “habilidades para la vida”. No, no se trata de aprender a respirar o a mantener un funcionamiento cardíaco que nos permita vivir, sino destrezas, generalmente sociales, que permitan saltar el charco adolescente con un mínimo de magulladuras y salpicaduras. Aunque, estas destrezas seguramente pueden ser de utilidad posteriormente y ¡vaya si no lo serán!

En las conversaciones con mis pacientes adolescentes, en Venezuela, país tropical caribeño, sin entrar en disquisiciones teóricas aburridas y poco realistas, sobre el repertorio conductual necesario para sobre vivir, insistía en algunas recomendaciones de orden práctico, una triada de ingredientes que no deberían faltar en cualquier aspirante a sobreviviente adulto y que es conveniente aprender en la adolescencia: bailar, nadar y manejar.

La adquisición temprana de este “combo kit de supervivencia”, facilita la interacción social, refuerza la autonomía y la capacidad de responder en situaciones complicadas. No es una garantía absoluta, pero… ¡cómo ayuda!

Luis Alfonzo es médico psiquiatra, venezolano, quien ha transitado por la práctica clínica, la docencia y el desarrollo de políticas sobre salud mental y uso de sustancias.
alfonzoluis404@gmail.com

 

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