Gente que Cuenta

Ni tan pecados ni tan capitales, por Victorino Muñoz

Captura de Tela 2022 04 08 às 19.18.09
El Bosco
Mesa de los pecados capitales
(1485)

Ya no parecen tan pecados, si nos detenemos a examinarlos desde la vida que llevamos hoy día:

– Comer por comer es algo bien visto, desde la óptica del que come o del que presume saber lo que es comer bien. Los chefs son celebridades, ganan dinero, tienen prestigio. La gastronomía hace rato se ha elevado a arte. Aspiramos a la gula como signo de calidad de vida.

– La película muestra al héroe lleno de ira: algo le hicieron, por lo que decide ser quien no era; se sobrepone, una energía sobrehumana parece poseerlo. Saca fuerzas de la ira y vence todo obstáculo, a todo enemigo. Así comenzó la literatura: “canta, oh musa, la cólera del pélida Aquiles”. Así continúa la historia de la humanidad. La ira no es mala, sólo algunos motivos.

– Otro  de nuestros modelos es el que tiene más, el más rico; el que teniendo dos casas compra una tercera o el que teniendo tres mujeres se enreda con una cuarta. Más es mejor, desde cualquier punto de vista, sobre todo en la economía: las corporaciones compran a las más pequeñas, se fusionan para controlar el mercado. Nadie dice se queja de ser muy rico.

– Soberbia: ser apocado es tener baja autoestima; el humilde pasa por tonto; el que quiere sobresalir, es mejor visto. Todos tenemos ese clamor de que nos vean: para esto sirven las redes.

– La lujuria es el pecado capital favorito de la publicidad. Ser sexy, atractivos sexualmente, es lo que queremos. Muchas conquistas sexuales nos hacen sentir exitosos; en nuestro imaginario colectivo, si no tienes con quién hacerlo, eres un fracasado.

– El significado oculto de todo mensaje publicitario y, en consecuencia, de la sociedad capitalista y su economía de mercado, es la envidia: la publicidad nos muestra a gente feliz porque tiene lo que nosotros no, para que sintamos deseos de comprar. La envidia: el corazón que hace latir a la sociedad consumista.

– La flojera dejó de ser la madre de los vicios para ser la de todos los inventos: para no caminar de un lugar a otro, inventamos el carro; para picar la comida, mejor un picatodo; no hay que levantarse a cambiar el canal, si hay un control remoto. Nuestro esfuerzo se ha minimizado. Hubo protestas para reducir la jornada laboral y elevar el tiempo de ocio. Una gran industria tiene que ver con qué hacer con el tiempo libre: dispositivos para entretenernos, plataformas streaming, sitios donde ir a comer o de vacaciones.

Los siete pecados capitales parecen virtudes o por lo menos nadie los evita muy en serio.

Rafael Victorino Muñoz

@soyvictorinox

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