Gente que Cuenta

Reencarnado – José Pulido

¿Y si Andrés Eloy Blanco reencarnó y es un mariachi?

Un mariachi con una trompeta. Uno de los cientos de mariachis que afinan, que tocan, que esperan a sus clientes en la Plaza Garibaldi. Las cámaras turísticas retratándolo, congelando el gesto de un músico que se queda con la trompeta levantada y el rostro confundido.

Tiene que repetir cada cierto tiempo ese gesto angustioso, en especial cuando recorre la calle donde ocurrió el accidente el 21 de mayo de 1955. Esa desazón.

“¿Por qué me duele la cabeza cuando paso por aquí? ¿por qué siento deseos de expresar tantas cosas al doblar esta esquina?”.

El mariachi amanecido, buscando el último taco antes de irse para la casa, la trompeta guardada en el estuche de cuero agrietado, con su interior de trapo verdoso. El mariachi sentado en el autobús de la madrugada donde todos aprovechan para dormitar y él sin poder hacerlo porque en las arcillas recónditas de su memoria hierve un géiser incómodo.

“Es que no puedes seguir siendo tan sensible, Paquito”, le dice el guitarrista. Él está mirando a una mujer desharrapada. Parece muerta. Duerme sobre cartones. No atrae a los hombres, no despierta ternuras fraternales. Ni siquiera un forense la miraría dos veces. El mariachi se estremece de pena.

¡Ay, esas madrugadas de México y Venezuela¡, repletas de niños dormidos en los quicios, en las escaleras de los edificios quebrados. Los hijos de todos etcétera y etcétera. Esos amaneceres llenos y llenos de mujeres engurruñadas, amuñuñadas, bultos sin sueños y sin besos. Miles de locas Luz Caraballo ¿no? miles y miles, y un solo Andrés Eloy Blanco.

La pobreza siempre como una marca, como el logotipo de este continente, de este territorio ecológicamente propicio para las injusticias. Nadie como que se acordó de él esta vez, nadie como que sacó uno de sus poemas y lo leyó en mayo, por lo menos. Pero abundan las locas y los locos, los niños y los pobres. Están allí para avergonzar a todos. Son el poema que la sociedad escribe a su pesar. Probablemente él ha reencarnado en un músico de la noche, en un músico desfasado.

Un mariachi con la trompeta levantada tratando de recordar las notas melancólicas y difíciles del juicio final.

José Pulido
Poeta, narrador y periodista venezolano. (Villa de Cura, Aragua, 1945). Reside en Génova, Italia. Fue director de varias revistas culturales y páginas de arte de los diarios venezolanos más importantes de los 80 y 90. Entre sus poemarios, Los poseídos fue Premio Municipal de Literatura 2000 . Tiene libros de cuentos , entrevistas y biografías , además de 8 novelas . Una de ellas ,El bululú de las ninfas (2007) fue Premio Miguel Otero Silva . Sus poemas están publicados en antologías de lengua española e italiana. Es finalista del premio internacional de literatura Pilar Fernández Labrador 2021, de Salamanca,España.
Jipulido777@gmail.com

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