Gente que Cuenta

Siempre quiero volver a Corfú – María Rosa Rullo

František Šindelář
Islotes de Corfú
1947

Corfú no está tan lejos, justo frente al tacón de la bota itálica, pero para llegar hay que agarrar varios aviones, dependiendo de la procedencia.

La primera vez que fui solo encontré un vuelo que llegaba a las 2 de la madrugada. Mi primera impresión en el aeropuerto fue que estaba en el túnel del tiempo. El aeropuerto parecía el de Porlamar de los años 80´s, por su desorden, lo antiguo y por el gran movimiento de pasajeros.

Los carruseles donde se recogen las maletas no estaban identificados con sus respectivos vuelos por lo que tuve que recorrerlos todos para encontrar mi equipaje.

Afuera del aeropuerto me esperaba un señor que me llevaría a Kassiopi, pequeño pueblito costero, muy acogedor, que tiene una plaza, un muelle, una calle principal, una fortaleza y varias bahías de suave arena.

El trayecto hasta Kassiopi en esa oportunidad fue en carro, una hora de camino con muchas curvas. Fue la única vez que fui así, luego supe que el mejor medio para moverse era con un bote y así conocimos a Sócrates, un señor encantador que nos llevaba a todos lados.

Nuestros días transcurrían entre ir a una playa diferente cada día durante la mañana, almorzar a orillas del mar y en la tarde descubrir los pueblitos de la isla.

Palea Perithia es uno de ellos, un pueblo histórico que data del siglo XIV que alguna vez fue el más rico de la isla. Se nota por sus casas de origen veneciano y sus 8 iglesias. Allí caminamos montaña arriba en busca de una granja dedicada a la apicultura. La mejor miel que he probado en mi vida, una de castañas y otra de acacias.

Fuimos a dos islas cercanas a Corfú, Erikusa y Othoni, ambas paradisíacas y sin turistas, prácticamente desiertas. En Othoni está la cueva de Calypso donde, según la mitología, Ulises estuvo preso antes de seguir su viaje.

Cada día, al regresar a la casa, nuestra amiga Elida nos sorprendía con algún manjar típico de Grecia: moussaka, kolokithokeftedes, tzatziki, spanokopita… Corfú ¡quiero volver!

María Rosa Rullo
Pensé que iba a trabajar siempre en un periódico y las vueltas de la vida me llevaron por otros rumbos luego de 23 años en El Universal. Ahora teletrabajo en emprendimientos de alimentación en Costa Rica, ocupándome de las comunicaciones. También me gusta ayudar, por eso dirijo la Fundación Project Junior Inc. www.projectjunior.org

mrulloubaldi@gmail.com

 

 

 

 

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