Gente que Cuenta

Durmiendo en una puerta – Luli Delgado

Autor y fecha desconocidos

Muchos años atrás, el periódico donde trabajaba publicó un reportaje sobre la gente que vive debajo de los puentes.

Entre otras, contaba la historia de una mujer, ya de bastante edad, que confesó de lo más tranquila que desde hacía muchísimos años dormía en la intemperie, y que para cuidarse de los bichos, se había conseguido una puerta que le servía de colchón.

La historia, claro, fue motivo de revuelo. A los pocos días aparecieron unas monjas que le ofrecieron a la indigente un lugar en su asilo, y la historia se fue desinflando.

A lo que voy no es al tema de la indigencia, sino a que cuántas y cuántas veces terminamos viviendo situaciones tan o más imposibles de entender que el hecho de tener una puerta por cama, y acabamos connaturalizándonos de tal manera, que nos parece algo normal.

Siempre he pensado que si nos tocaran el timbre y nos entregaran los problemas del vecino, probablemente ni sabríamos por dónde empezar. Y resulta que el vecino amanece todos los días con su historia a cuestas, y, unas veces con más, otras con menos destreza, ahí la va llevando.

Si a cualquiera de nosotras mujeres, nos abrieran la barriga y nos pusieran un feto de ocho meses en las entrañas, probablemente nos reventarían sin misericordia. Y resulta que quienes hemos tenido la suerte de pasar por un embarazo, sabemos que es uno de los momentos más deliciosos del proceso, cuando el bebé caomienza, ya en evidencia, a  flotar en nuestro útero y confirma su maravillosa presencia.

Es que todo, bueno o malo, comienza por ser chiquitico, aparentemente inocuo, se va instalando y va cobrando su propia vida, hasta un día en que descubrimos, para nuestra inevitable sorpresa, que dormir en la calle, amparados apenas nuestra “puerta” va más allá de lo humanamente soportable.

Pero lo que más impresiona es que la mayoría de las veces llegamos a esa conclusión, más por los alertas de quienes están del lado de afuera que por nosotros mismos.

Si ese reportaje nunca hubiera sido publicado, la señora todas las noches cubriría de periódicos su puerta y se acostaría como si tal cosa.

Lo que a casi todos de alguna forma nos pasa.

Luli Delgado es periodista venezolana, Mestre en Artes de Cinema e Vídeo – por The American University, Washington, DC.

Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.

delgado.luli@gmail.com

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