Gente que Cuenta

Suculentas – Lucy Gómez

Planta suculenta. Reales Jardines Botánicos. Sídney

Adaptadas a la falta de agua, hay unas plantas cuyo aspecto desmiente la idea de carencia. Son capaces de crecer en sitios donde pueden pasar meses o años sin que llueva, pero los  colonizan  a tope  almacenando agua ambiental  para sobrevivir. Se ven fuertes y por dentro rebosan jugos. De ahí viene su nombre porque en latín, idioma botánico por excelencia, “suculenta” quiere decir jugosa. Las hay con espinas, sin espinas y con algunas espinas. Las que en vez de hojas tienen sólo espinas son los cactus y las demás, crasas. De ellas les voy a contar ahora.

Son perfectas para las ciudades, porque si se te olvida regarlas, no importa, mejor.

Para aquellos que no saben de qué seres les  hablo, es posible que se hayan cruzado con algunas sin saberlo. Millones de personas gozan de las virtudes cosméticas del aloe vera, han tomado tequila, hijo del agave o han visto unas plantas  parecidas a las rosas, de pétalos  gorditos y verdes, las siemprevivas. También las hay más parecidas a las dalias porque salen de un tallo largo, las mexicanas echeverias, todas con múltiples formas y colores. Hay más de 600  tipos distintos o familias, de todos los tamaños, entre 10 centímetros y 4 metros.

Son perfectas para las ciudades, porque si se te olvida regarlas no importa, mejor. También con ellas es posible ahorrar en la factura del agua y a la vez tener un jardín. Se riegan una vez a la semana y si es invierno o hay mucha humedad cada dos meses. Lo que no soportan es estar empapadas porque los hongos las matan. Tampoco tienes que comprar más plantas, porque se reproducen fácilmente. Cuando vienes a ver tienes una selva en el balcón.

Necesitan sol o por lo menos luz brillante si están dentro y que en la maceta o jardinera donde vivan haya dos partes de arena  o grava por  una de tierra, para que el agua de riego desaparezca rápido.

Poco más. ¿Que cómo es lo de la reproducción? Si le quitas una hojita o un pedazo de raíz y la dejas al aire, sin sembrar, al poco tiempo echa raíces y te crece otra. Así como la aprovechas tú, la pueden gozar los pájaros, las abejas, las mariposas. Y vas cumpliendo con tu parte en esto de frenar la desertización  y la contaminación, que nos toca.

Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años.
es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores.
lucygomezpontiluis@gmail.com

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