Gente que Cuenta

Todopoderosa – Luli Delgado

Moon Woman
Jackson Pollock
1942

Reclamamos cada vez que podemos de nuestra frágil condición humana, pero de lo que no nos damos cuenta es de las miles de maneras que cada día acabamos siendo todopoderosos y dueños absolutos de muchísimos destinos.

Por ejemplo, yo le rijo el destino al kilo de azúcar que agarro del estante del supermercado, cuando lo escojo para que venga a mi casa y no a la de la señora que viene en el carrito de atrás. O cuando me compro un par de zapatos. En ese instante, todopoderosa, dictamino para siempre sus pisadas y los caminos que ha de transitar.

Todas las mañanas abro el armario y escojo a dedo la ropa que me voy a poner, sin que al resto le quepa el derecho a opinar o de, voluntaria y decidida, dar un paso al frente. Están allí, cada una en su gancho por mi única y exclusiva voluntad, hasta el día que, cansada de nuestra historia en común, las destierre un sábado de buenos propósitos de limpieza general.

Todopoderosa, aprieto los números que quiero para lograr la comunicación que necesito y al teléfono sólo le resta quedarse quietecito hasta que le ordene con quién quiero hablar. Si quiero que haya luz, pues aprieto el interruptor y hago el milagro. O abro la llave para soltar el agua presa y a la espera de su libertad.

Con misericordia divina rescato del destierro a un botón que me encontré en la acera, y salvo de los fuegos eternos del olvido a mi pulserita rosada, que ni me acordaba que existía.

Con misericordia divina, rescato del destierro a un botón que me encontré en la acera, y salvo de los fuegos eternos del olvido a mi pulserita rosada, que ni me acordaba que existía

 

Comprensiva, le doy una segunda oportunidad al frasco vacío de mermelada. Vamos y venimos haciéndole y deshaciéndole la historia a tantas cosas que no tiene ni caso hacer la lista.

Desde que me di cuenta de esto, cada vez me meto más a lo hondo esto me resulta muy divertido y me ayuda a sobrellevar los inevitables espacios de tedio.

Ha llegado a un punto en que, más loco aún, en plena cola para entrar a la farmacia, me pregunto si a mis zapatos les gustará ser míos, o si la camisa que cargo puesta se siente orgullosa de mí o si, por último, estas letras no están que se mueren de vergüenza de tener que prestarse a mis devaneos.

Luli Delgado es periodista venezolana, Mestre en Artes de Cinema e Vídeo – por The American University, Washington, DC.
Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, e Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.
delgado.luli@gmail.com

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1 Comment

  • ibetancourt.usa

    Si Luli, tu ropa y tus zapatos están felices de que te vistas con ellos y salir contigo a la farmacia o al supermercado…
    Comparto el sentimiento matutino de selección…

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