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Abu Simbel, por Rafael Sylva Moreno

Es una caliente madrugada de enero en una zona lejana y árida en las riberas del Nilo, llamada Abu Simbel.

Allí, frente a un alto farallón de piedra, los ingenieros del Faraón Ramsés II utilizan sus conocimientos astronómicos para orientar lo que será el eje del gran templo, pues son los reales deseos que el sol, al salir, penetre con sus primeros rayos hasta la cámara más profunda.

En este sitio, la estatua de Ramsés II recibirá la temprana caricia del Dios Sol cada mañana en ciertas épocas del año.

Celebración
Ramses II mandó a construir el templo de Abu Simbel, con la orden de que el sol iluminara la sala principal dos veces por año: en febrero, mes aniversario de su ascenso al trono y en octubre, mes de su cumpleaños.
Abu Simbel
Interior de Abu Simbel al amanecer
Fuente Wikipeddia Commons

Si a estos ingenieros les hubiese sido dado vivir treinta y seis siglos más tarde, hubieran caído postrados de rodillas, pues el grandioso templo de Abu Simbel, tallado en la piedra para durar toda una eternidad, ha sido cortado y trasplantado a un sitio más alto donde está a salvo de las aguas del sagrado río que le vio nacer.

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Parece que Ramsés escogió a Abu Simbel para erigir el más espectacular de sus monumentos, pues ese impresionante farallón de piedra tenía características ideales para que se esculpiesen allí colosales monumentos dignos de un Rey Dios.

Así comenzó este proyecto que es hoy día doblemente considerado como una de las maravillas del mundo. El arquitecto real dirigió los trabajos y es posible imaginarse el afán con que los súbditos de Ramsés atacaron la dura tarea.

Nubes de ingenieros, especialistas, escultores y pintores trabajaron intensamente,

WhatsApp Image 2022 04 08 at 2.31.42 PM con feroz devoción, para cortar, modelar y esculpir la imponente obra antes del año 34 del reino de Ramsés; por lo que tiene que haber sido un monumento realmente maravilloso cuando en ese aniversario del Faraón,

El templo de Abu Simbel en una reconstrucción de una ceremonia religiosa del pasado y en la actualidad
El templo de Abu Simbel en una reconstrucción de una ceremonia religiosa del pasado, y en la actualidad.
Fuente geobiografía.com

toda la corte real en su más brillante esplendor, se congregó a la entrada del gran templo esperando la salida del sol. Cuando éste apareció por sobre las colinas, un rayo, largo y directo, penetró por el gran portón, e hiriendo la densa penumbra del interior iluminó dramáticamente la efigie tallada en piedra del Rey Dios, Ramsés II.

Durante la vida del Faraón, Abu Simbel constituyó una de las más grandes maravillas del antiguo Egipto, e incluso después de su muerte los sacerdotes continuaron oficiando y cuidando el gran templo.

The temples during excavation circa 1853 – 1854. John Beasly Greene
El templo durantre las excavaciones, circa 1853 – 1854. John Beasly Greene

Para el año 1.000 antes de Cristo, Abu Simbel comenzó a caer en el olvido y poco a poco las candentes arenas del desierto iniciaron su invasión del templo. Al poco tiempo cubrieron por completo los monumentos y casi todo el enorme farallón, hasta que sólo la parte superior de las grandes estatuas sobresalía de la arena.

En el siglo VI antes de Cristo, mercenarios griegos y fenicios que marchaban hacia Nubia vieron los topes de las colosales estatuas y se acercaron a curiosear. No calcularon lo que había abajo y sólo se limitaron a grabar un mensaje en la gigantesca frente de piedra del Faraón. Este mensaje, en griego, ha servido a historiadores y arqueólogos para comprobar la penetración helénica hacia Egipto en muy temprana fecha, pero el templo continuó cubierto de arena en la soledad de Abu Simbel.

Durante el periodo helénico se citaban entre las siete maravillas del mundo, dos de Egipto: Las grandes pirámides y el Gran Faro de Alejandría, pero ni una sola palabra sobre el monumental templo de Abu Simbel.

Fue sólo en 1813, que Abu Simbel fue redescubierto, y este honor corresponde a John Lewis Burkhardt, quien no se sabe por qué, viajaba por Egipto disfrazado de musulmán.

Captura de Tela 2022 04John Burckhard0
John Lewis Burkhardt

Fue el primer explorador de los tiempos modernos que siguió el Nilo hasta su tercera catarata, o sea, unos 320 kilómetros más arriba de Abu Simbel.

Cuando regresaba, río abajo, descubrió los topes de las estatuas por casualidad, y tras detenerse a explorar, regresó con la noticia. Giovanni Battista Belzoni, fue luego comisionado por el cónsul británico en Egipto para excavar y explorar el sitio. Para 1819, las colosales estatuas y casi toda la fachada habían sido liberadas y un mundo maravillado acudía a contemplar esta colosal obra de ingeniería esculpida en la roca.

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La obra consiste en cuatro gigantescas estatuas que representan a Ramsés y a otras tres deidades egipcias. Rodeando a éstas y a sus pies, están otras menores.

En el centro de los cuatro colosos y en la parte inferior de la roca, está el gran portal que da al interior y por el cual, en ciertas mañanas, penetra un rayo de sol que ilumina la cámara más profunda.

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El interior del templo es un verdadero tesoro de esculturas, relieves, pinturas y decoración del más puro estilo. Tan así, que en la opinión de muchos expertos es, como obra de arquitectura e ingeniería de precisión, mucho más interesante que las famosas pirámides.

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En 1960, el gobierno de la RAU*  puso en marcha los trabajos de la represa de Aswan y fue así que arqueólogos, amantes del arte e historiadores de todo el mundo comprobaron con horror, que las aguas del recién formado lago Nasser subirían su nivel para cubrir los templos de Abú Simbel, acaban­do por lo consiguiente con ese incalculable tesoro de la antigüedad.

Ante la inminente destrucción del templo, una comisión de las Naciones Unidas se reunió con el gobierno de la RAU para buscar la forma de salvar esta maravilla del antiguo Egipto.

El primer paso práctico dado en este sentido fue el de hacer un total trabajo de fotografía en detalle de cada una de las piezas de escultura, relieve, friso, jeroglíficos y pintura, para así tener un registro completo de los tesoros en Abu Simbel.

Cara norte

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Captura de Tela 2022 04 08 às 17.57.49Captura de Tela 2022 04 08 às 17.57.30

Mientras los egiptólogos completaban su proyecto, los EE.UU., Alemania, Inglaterra, Suecia e Italia, con la colaboración de la ONU y el gobierno de la RAU, estudiaban proyectos y medidas para tratar de salvar los monumentos. Ingenieros de muchos países se dedicaron a resolver este problema sin paralelos en la historia, siendo los franceses e italianos quienes sometieron los proyectos de mayor audacia e imaginación.

El plan francés involucraba la construcción de una pequeña presa de altísimas paredes que protegerla los monumentos de las aguas ascendentes, pero un completo sistema de bombas era requerimiento básico para proteger las instalaciones de la inevitable filtración.

El plan italiano, aún más audaz, sugería cortar los templos de sus bases de roca y usando gigantescos gatos hidráulicos, levantar las monstruosas masas de piedra, tanto como fuese posible. Otros proyectos proponían la construcción de enormes balsas de concreto especial, para hacer flotar los monumentos con el agua a medida que ésta subiera. Un ingeniero polaco sugirió dejarlo todo como estaba y construir unas especies de tazones invertidos hechos de concreto armado con el fin que el agua al cubrir los monumentos no los dañara, y así muchos otros planes por el estilo, hasta que la Unesco optó por el que finalmente se llevó a cabo.

Éste, consistía en cortar tanto los monumentos como su nicho de piedra en gigantescas secciones y tras asegurarlos cuidadosamente, trasladarlos a la meseta, 120 metros más arriba para re-armarlos allí en su misma posición.

pieza a pieza
A pesar del poco tiempo disponible, la decisión fue desmontar el templo pieza a pieza

Por increíble que parezca, esto fue exactamente lo que se comenzó a hacer el día 10 de octubre de 1965, al seccionar por la mitad la colosal cara del Faraón Ramsés II. Equipos de especialistas italianos se dedicaron a excavar, cortar y taladrar lo que por 32 siglos nadie había osado profanar. El tiempo apremiaba, pues cada día perdido era un día que acercaba más y más el momento en que las aguas comenzarían a inundar los templos. Un verdadero ejército de expertos ayudados por gigantescas grúas y el más moderno equipo de construcción trabajaron sin descanso, día y noche, con el fin de llevar a cabo la increíble hazaña. Solamente un ingeniero o un escultor puede visualizar la magnitud de este delicado proyecto, cuyo relativamente bajo costo de 40.000.000 de dólares, no refleja la realidad de su valor inmensamente más grande.

Abu Simbel es un complejo formado por dos templos excavados en la roca construidos por voluntad del faraón Ramsés II durante su reinado 1279 1213 a.C

Para enero de 1968, una vez más el gran templo de Abu Simbel se erguía cara al sol y los feroces mandriles de piedra en su parte superior custodiaban, de nuevo, las colosales estatuas de las divinidades que con mirada impasible escudriñan la eternidad. Parece increíble, pero es un tributo al ingenio y a los recursos de la ingeniería moderna, el que los visitantes que de nuevo acuden a presenciar este doble prodigio de la antigüedad y de nuestra época, no puedan detectar dónde fueron cortadas las piedras para luego ser unidas otra vez al ubicarlas en su nuevo sido. Han pasado 32 siglos y los monumentos de Abu Simbel, intactos, están a salvo de las aguas del Nilo. En ciertas mañanas, el sol, al aparecer por sobre las colinas al otro lado del lago Nasser, envía un rayo, recto y brillante, que penetra profundamente por el gran portón e hiriendo la densa penumbra del interior, ilumina dramáticamente la efigie en piedra de Ramsés II.

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Ramses II. en medoi de los dioses (detalle)
Museo del Louvre

Así lo quiso el Rey Dios, ese ser tan poderoso, que aun treinta y dos siglos después de muerto, ve cumplidos sus reales deseos de que en ese templo monumental se honre su memoria por toda la eternidad.

El poderoso Ramses II 1194 1163 a. C.
La mano poderosa de Ramsés II (1194-1163 a. C.)sigue imponiendo sus órdenes trienta y dos siglos después.

*RAU Nota del Editor: El 1º de febrero de 1958  Egipto y Siria constituyeron la RAU, República Árabe Unida, a la cual se anexó Yemen pocas semanas después. En 1981 el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser anunció el fin de la alianza.

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Rafael Sylva Moreno fue un caraqueño que nació en 1926.
Se inició como libretista y productor radial en varias radios, hasta que alcanzó su mayor éxito como escritor, productor y director del programa Nuestro Insólito Universo en la radio venezolana, desde principios de los años setenta hasta 2014.
También produjo novelas y documentales con historias sobre los caciques venezolanos, para Radio Caracas TV y la CMQ de Cuba, así como series de cine para la Creole Petroleum Co. y la Fundación Neumann. Fue articulista y profesor de radio en varias universidades y publicó ocho libros, la mitad relacionados con su programa estrella.
Ganador de infinidad de reconocimientos del mundo de la televisión y la radio, fue reconocida también su trayectoria como pintor, pues expuso en Caracas, Bogotá y Nueva York, y representó a Venezuela en las Bienales de Venecia y Sao Paulo en 1955.
Falleció en Alachua, Florida en 2018.

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