Regaños,
por Lucy Gómez
Había salido a botar basura, una actividad física que gracias a nuestra evolución como especie se ha convertido en ejercicio intelectual para algunos, como yo. Me explico.La clasificación de desperdicios fue un ejercicio íntimo y familiar, mediante el cual uno ordenaba e introducía los tipos de desecho en bolsas de colores en su hogar, sin otra intervención que la de algún familiar, amigo o mascota, un gato en mi caso. No había prácticamente espectadores.Pero ya no soy vecina de un edificio de más de setenta pisos, con un sistema neumático para deshacerse de desperdicios, es decir, que al abrir un buzón en el pasillo ya me deshacía de ellos. Ahora tengo que ir con mi bolsa a una esquina cercana del pueblo donde están los contenedores que nos tocan, a los que se accede con una tarjeta.Entr...












