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Cine sin butacas – Alfredo Behrens

Greta Garbo en 1925

Francia descubrió el cine y alrededor de ella surgieron grandes producciones mudas. Lo de la mudez es importante porque al ser mudas las películas tenían un mercado mundial. Todo el mundo podía disfrutar de El Viaje a la Luna, de Georges Méliès.

Cuando en 1928 se agregó sonido a las películas, se le fragmentó el mercado al cine europeo. Ahora, además de ver las imágenes los espectadores necesitaban entender lo que los actores decían, y algunos de ellos tenían voces chillonas, o acentos extranjeros. De esto último era el caso de Greta, la Garbo.

Películas habladas significaban plateas menores para los idiomas menos hablados. El cine se fue convirtiendo en anglófono y las producciones cruzaron el Atlántico donde las plateas eran mayores.

El cine se fue convirtiendo en anglófono y las producciones cruzaron el Atlántico donde las plateas eran mayores

 

Inicialmente estaban localizadas en la costa Este de los EUA, donde había mayor concentración de europeos, muchos de ellos judíos.

En parte por la discriminación que sufrían los judíos, en parte porque el clima de la costa Oeste ofrecía más meses útiles para filmar, las mayores producciones comenzaron a gravitar en torno de Hollywood, por razones semejantes a las que hoy se juntan empresas de software en el valle del silicio: la oferta de talentos era más densa entorno de Hollywood, y fue por ahí mismo donde prosperaron los grandes estudios del cine americano.

Por las mismas razones que las cerveceras inglesas establecieron redes de pubs donde con exclusividad vendían sus cervezas, la industria de cine compró las salas de espectáculos. Fue así como se le terminó de achicar el mercado a las producciones de cine europeas. No fue por falta de talento sino por falta de donde mostrar sus producciones.

Lo curioso es que el cine europeo no despertó para las posibilidades del streaming, que les hubiera dado un aliento. Hoy por hoy, el streaming ahoga las salas de espectáculos, pero por aquello del valle de silicio, y el capital de riesgo que atrajo, las empresas de cine por streaming son americanas. Algunas son propiedad de los antiguos estudios productores, que corrieron atrás del estrago que les hizo Netflix.

Europa continúa esperando su turno.

Alfredo Behrens
Alfredo Behrens es PhD por la University of Cambridge, es profesor de Liderazgo para las escuelas de negocios FIA, en São Paulo e IME en Salamanca, y es Presidente del Consejo de Estratégia de la Universidade Fernando Pessoa, en Oporto, donde reside. Algunos de sus libros pueden ser comprados a través de Amazon.

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