Gente que Cuenta

El último paseo – José Pulido

 

Vincent Van Gogh
Mujer vieja sentada
1899

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“No podemos, tú sabes que no podemos”, dijo el hombre tratando de hablar bajo. Su cabeza casi tocaba el techo de zinc. Los cuatro niños parecían una flauta de bambú, acostados de menor a mayor, en la cama cuyo colchón era una ruma de cartones.

“Yo le doy mi parte de comida y al otro día le das la tuya”, intentó convencerlo la mujer. Ambos tenían pómulos tan descarnados que casi parecían calaveras.

Doña Matilde estaba sentada afuera, en el trozo de pared que había quedado de una casa, después del derrumbe de las lluvias pasadas. Miraba la noche, buscaba la luna, quería ver más allá de los nubarrones que anunciaban las tormentas del presente.

Tenía las manos aferradas a una gran cartera negra hecha con estambre y fibras de polietileno.

Habían recorrido oficinas y más oficinas, asilos y más asilos, pero no hallaron cupo. Eso es lo que dijo el hombre a la hija de la señora Matilde.

“Si no lo hacemos así, entonces yo no puedo responder por todos. La comida no alcanza”, advirtió el hombre.

Ella vio hacia la cama de la flauta humana y se puso a llorar sin hacer ruido. El hombre salió y le dijo a Doña Matilde “vámonos, vieja”. Caminaron bajando escalinatas toscas. Ella andaba despacito, y él ni siquiera trataba de ayudarla, de darle apoyo.

Doña Matilde, pareció alivianada cuando llegaron a la avenida. “Si quieres me subes a un autobús. Yo me voy sola”, dijo. El hombre aceptó la proposición, asintiendo con la cabeza. Cruzaron la avenida y él entregó unos pocos billetes arrugados.

Cuando el autobús desapareció en la oscuridad, el hombre regresó por las escaleras hacia el rancho.

Doña Matilde lo había visto mientras el autobús arrancaba. No le guardaba rencor. Él le preguntó, en el instante de despedirse “¿para dónde va?” aún a sabiendas de que ella no tiene más familia en ninguna parte.

Doña Matilde no le quiso detallar esto. Prefirió mentirle con un “me llegaré hasta la casa de mi comadre Zoraida”. Su comadre murió hace seis años.

El autobús la dejó en la carretera y ella caminó hacia el monte. Buscó un caminito y por ahí se internó.

Después se quedó sentada en una piedra, esperando.

Poeta, narrador y periodista venezolano. (Villa de Cura, Aragua, 1945). Reside en Génova, Italia. Fue director de varias revistas culturales  y páginas de arte de los diarios venezolanos más importantes de los 80 y 90. Entre sus poemarios,  Los poseídos fue Premio Municipal de Literatura 2000 . Tiene libros de cuentos, entrevistas y biografías , además de haber publicado ocho  novelas . Una de ellas, El bululú de las ninfas (2007) fue Premio Miguel Otero Silva . Sus poemas están publicados en antologías de lengua española e italiana. Es finalista del premio internacional de literatura Pilar Fernández  Labrador 2021, de Salamanca,España.

Jipulido777@gmail.com

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