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La curiosa batalla del castillo de Itter – Roberto Managau

“Con el avance aliado, los guardias del castillo abandonaron a los prisioneros a su suerte y estos en busca de ayuda”

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En el Tirol austríaco, existe un castillo restaurado del siglo XIII que se puede visitar. A lo largo de los siglos, este distinguido castillo debe conservar entre sus muros los ecos de las innumerables tramas de quienes lo habitaron.

Quizás, el más inusual fue un episodio peculiar de la Segunda Guerra Mundial, donde soldados americanos aliados a soldados alemanes, lucharon contra … ¡¡soldados alemanes !! Parece improbable, pero sucedió. Se supone que es la única batalla en la gran contienda, en la que estadounidenses y alemanes participaron en combate como aliados.

Hacia 1943, el castillo fue convertido por los nazis en una prisión “ilustre”, precisamente para albergar a presos calificados de “convenientes”, que pudieran ser utilizados como moneda de cambio para eventuales negociaciones con los aliados. Y así, fueron “alojados” eminentes franceses como el expresidente Albert Lebrun, los ex primeros ministros Édouard Daladier y Paul Reynaud, la hermana mayor del general De Gaulle, Marie-Agnès, los generales Maxime Weygand y Maurice Gamelin y el reconocido tenista Jean Borotra .

Con el avance aliado, los guardias del castillo abandonaron a los prisioneros a su suerte y estos en busca de ayuda, encontraron muy próximo a un oficial alemán antinazi, dispuesto y benévolo y muy consciente del rumbo de la insostenible situación. El oficial, llamado Josef Gangl, comandaba un grupo de 20 leales soldados, pero sabiendo que una tropa nazi de 200 soldados de las temibles Waffen-SS atacaría el castillo, decidió de bandera blanca pedir ayuda a un pequeño grupo de soldados americanos que se aproximaba al lugar. Alemanes, estadounidenses y los prisioneros franceses se dispusieron a defender el castillo contra las Waffen-SS.

La lucha duró 2 días, 5 y 6 de mayo de 1945 y terminó con victoria de los defensores, pero entre las bajas, cayó en combate el siempre recordado oficial, Josef Gangl.

Roberto Managau, uruguayo, reside en San Pablo desde 1982. Dirige un espacio de arte uruguaya y es apasionado por fútbol, guerras mundiales y algunas curiosidades de la historia.

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