Gente que Cuenta

Lo que Federico no dijo sobre Mercurio, por Álvaro Ríos

Mercury and Bowie www.atril .pressMe considero una persona serena.

Pocas situaciones en la vida me han hecho agarrar calenteras.

Hace poco, mientras me disponía a iniciar una jornada más de trabajo, recibí la visita del amigo Rossitto. Dijo que debía reunirse con mi jefe, pero, como sucede a veces, el amo es el último en llegar.

Le dije que podía esperar en mi oficina, que por favor tomara asiento.

Me llamó la atención que además del maletín vapuleado por el tiempo llevaba consigo un libro: “La carpa y otros cuentos” del escritor venezolano Federico Vegas.

—¿Es bueno? —pregunté.

—¿Qué cosa?

—El libro, ¿qué tal?

—Bastante regular…

—Mira —le dije—, el jefe acaba de llegar. Ve y abórdalo de una…, pero déjame el libro para echarle un vistazo.

Puso el libro sobre mi escritorio y se largó a la gerencia.

Lo tomé, me senté y de inmediato busqué el primer cuento: “Mercurio

Cuando iba por la segunda página recordé las dos calenteras más agudas que tuve en la vida. Lo curioso es que Freddie Mercury ha tenido que ver con ambas.

Ustedes se preguntarán, qué tiene que ver el inmortal Freddie con un venezolano de a pie. ¡Pues mucho!

Queen vino a Venezuela en el año 1981, y justo después del primer concierto, al parecer, un amigo de Federico tuvo la responsabilidad de llevar a Freddie, el Mercurio, a conocer la ciudad. Los detalles los obviaré, pues ya los señaló Federico en su libro, yo sólo diré que en horas de la madrugada el auto donde viajaban se accidentó cerca de Plaza Venezuela. Mientras revisaban debajo del capot, Freddie bajó del auto y allí lo conocí. Cuando cerró la puerta trastabilló y yo, que iba pasando de casualidad, le ayudé a mantenerse en pie. Lo noté demacrado.

—I´m hungry —dijo ebrio y muy debilitado.

A esa hora mi primo todavía atendía el carro de perros calientes en la redoma y allí fuimos a parar. Le dije que se cuidara, que todos vivimos bajo presión y que a veces nos derrumba como a los edificios…

Luego de meterse un mechiperro, regresamos y para entonces la avería había sido resuelta. Freddie, como agradecimiento, me regaló una entrada para el último concierto. Enseguida abordó el auto y se fue.

Por la mañana, una mala noticia circuló en todos los periódicos: un tal Rómulo Betancourt había fallecido y por ese motivo se cancelaban los conciertos de Queen.

Esa fue la primera calentera que agarré en mi vida.

Al año siguiente salió un nuevo disco de Queen: Hot Space.

Compré el acetato y de inmediato fui a casa a escucharlo.

La última canción del álbum dice así:

Pressure pushin’ down on me
Pressin’ down on you, no man ask for
Under pressure that burns a building down
Splits a family in two, puts people on streets

Y allí ocurrió la segunda calentera.

Sin duda, el Mercurio se había adueñado de mis palabras.

Cuando la canción finalizó, tomé el acetato y quise saber quién la había escrito. La etiqueta decía: Under Pressure/Queen and David Bowie.

Cuando terminé de leer el cuento me di cuenta de que, a pesar de todo, al Mercurio ya lo había perdonado. En cuanto a David Bowie, que lo perdone Abraxas y su camarilla ardiente.

Además, ¿qué iba a saber Bowie sobre estar bajo presión si jamás vivió en Caracas?

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Álvaro Ríos. Maracay, Estado Aragua, Venezuela, 1965. Vive actualmente en Barquisimeto, Estado Lara. Es Ingeniero Electricista, Profesor Universitario y Escritor de cuento, poesía y ensayo. Es autor de los libros Sendero de Sombras (poesía), Efimerario (brevedades), Dilemas en el aire (poesía) y Criaturas Mínimas (cuento). Ha sido colaborador de los diarios “El Impulso” y “Diario de Lara” en la ciudad de Barquisimeto. Algunos de sus cuentos han sido publicados en el portal “Letralia”.
alv_rios@yahoo.es

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