Gente que Cuenta

Provisionalidad de los alfileres – Luli Delgado

Los alfileres no llegan para quedarse, ni hay que esperar de ellos una solución definitiva. Tienen una responsabilidad limitada, transitoria y relativa, pero tampoco se puede ser tan malagradecido, que de más de un apuro nos sacan.

Si nos ponemos a ver, no son seres pretenciosos, ni prometen lo que después no van a cumplir. Sujetan dos partes, a ver cómo quedan, o sostienen mientras llegan el hilo y la aguja, pero no se les puede echar en cara que se nos vendan como una solución.

Aún así los usamos y siempre tenemos uno a mano.

Se me ocurre que a veces nos pasa lo mismo con algunas personas o situaciones, que a pesar de saber de antemano que ni llegaron para siempre, ni son la solución definitiva, igual se lo agradecemos muchísimo cuando aparecen.

El compañero de avión, a quien en un momento de agonía resolvemos contarles nuestras intimidades, o los apuros por cuentas vencidas. O el electricista que nos va a arreglar un problema doméstico.

En momentos así sabemos que estamos “prendidos con alfileres”, pero alfileres de los cuales tenemos plena consciencia.

Pero cuando esa situación de temporalidad no se nos presenta tan clara así, y engañadísimos partimos de la premisa de que eran mucho más sólidos, ahí sí, el tema se complica.

Que al del avión o al del cable se le olvide nuestra confidencia no tiene nada de particular.

Pero que alguien o algo con quien contamos a sangre y fuego un buen día se nos descubra más para alfiler que para definitivo, suele ser muy difícil de administrar. Sobre todo si lo descubrimos en plena emergencia de vida, justo cuando más lo necesitamos. O, más triste aún, si lo que descubrimos es que nos hicimos trampa y a pesar de su naturaleza de alfileres nos empeñamos en verlos de otra manera. Eso es peor.

Lo cierto es que, entre lo que nosotros nos hacemos el propósito por ver y lo que eventualmente nos quieran hacer parecer, establecer la diferencia entre una situación o alguien “alfiler” y una definitiva a veces no resulta de linderos tan marcados así.

Por eso es que siempre tenemos que tener mucho cuidado, porque pueden puyar y ser muy peligrosos. No hay costurera que no nos lo advierta.

Luli Delgado es periodista venezolana, Mestre en Artes de Cinema e Vídeo – por The American University, Washington, DC.
Fue Directora Ejecutiva de la Fundación Andrés Mata de El Universal de Caracas, y Gerente del Centro de Documentación de TV Cultura de São Paulo. Es autora de varios libros y crónicas.

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