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Escribir para otros – Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, Edicao5

Escribir para otros – Victorino Muñoz

Escribir para otros y por otros es lo que hago. A eso me dedico: copywriting y que lo llaman. Me contratan médicos, arquitectos, abogados, ingenieros, maestros y charlatanes de oficio (se traduce coaching). Todos quieren presumir que saben, y que, de paso, escriben bonito. Escribir para otros: ¿escribir para locos o para tontos? ¿Acaso no seré yo más loco, poniéndome a trasvasar al escrito lo que otros tienen en el pensamiento? Arte difícil es la escritura. Arte imposible el alquilar la pluma. Claro que eso de usar plumas ya se acabó, pero el que entiende de metáforas sabe también de apuros y de locuras (esta es, tal vez, la peor). La primera dificultad de este ofidio (no fue un error ni transliteración; esto es tal cual: una serpiente sin cabeza que se muerde la cola, pero no ti...
Provisionalidad de los alfileres – Luli Delgado
Luli Delgado, Edicao5

Provisionalidad de los alfileres – Luli Delgado

Los alfileres no llegan para quedarse, ni hay que esperar de ellos una solución definitiva. Tienen una responsabilidad limitada, transitoria y relativa, pero tampoco se puede ser tan malagradecido, que de más de un apuro nos sacan. Si nos ponemos a ver, no son seres pretenciosos, ni prometen lo que después no van a cumplir. Sujetan dos partes, a ver cómo quedan, o sostienen mientras llegan el hilo y la aguja, pero no se les puede echar en cara que se nos vendan como una solución. Aún así los usamos y siempre tenemos uno a mano. Se me ocurre que a veces nos pasa lo mismo con algunas personas o situaciones, que a pesar de saber de antemano que ni llegaron para siempre, ni son la solución definitiva, igual se lo agradecemos muchísimo cuando aparecen. El compañero de avión, a q...
Acupuntura – José Pulido
José Pulido, Edicao5

Acupuntura – José Pulido

Al entrar, notan que las sillas están ocupadas por mujeres ancianas. Algunas hablan de yoga, tai chi y ensaladas. Otras dormitan. Él se concentra en la lectura. Su esposa observa los cuadros que llenan las paredes. Hay un paisaje de árboles sin hojas; en otro marco aparecen volando varios peces con colas de oro, escamas rosadas y bocas azules. Él lee unos antiguos poemas chinos que tradujo el poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio. Lo hace para buscarle conversación al anciano médico acupunturista. Una asistente criolla pronuncia el nombre de la persona que debe pasar al consultorio. Él y su esposa han llegado de últimos. Al rato se sorprenden cuando dos muchachas juguetonas salen del consultorio tomadas de la mano. Inmediatamente después aparece un muchacho alto y rubio. Tambi...
El cuello sucio – José Alejandro Moreno Guevara
Edicao5, José Alejandro Moreno Guevara

El cuello sucio – José Alejandro Moreno Guevara

“¡No señor! Ahí entran nada más los grandes”. La frase retumba en los oídos del niño. Pero él insiste en que quiere entrar a curiosear el bar, está decidido. En algún momento, cuando nadie se dé cuenta, va a entrar al bar. Ha visto el rebullicio que se ha formado en San Agustín, el hombre anda por ahí. Desde chiquito le dicen Mon, porque él mismo no sabía pronunciar su nombre: Ramón, Ramón Carrillo. Mon escucha que el hombre tiene tres días parrandeando con la gente de San Agustín, de San Angustias como dicen los echadores de vaina. Desde afuera, puede escuchar muy claramente la voz del hombre cantando. Ya Mon no aguanta las ganas de meterse en el bar a verlo de cerca. No tiene idea de cómo va a hacer para entrar. Desde afuera sigue escuchando la música y se siente ansioso porque qu...
Las brujas de Macbeth ya lo sabían – Alfredo Behrens
Edicao5, Alfredo Behrens

Las brujas de Macbeth ya lo sabían – Alfredo Behrens

De chico iba a la escuela a pie y tenía hacer un camino algo más largo para evitar una pandilla que había en la esquina de mi calle. El camino no era mucho más largo, pero no me gustaba tener que hacerlo para evitar a la pandilla. Descubrí que uno de los pandilleros era el responsable por hacer las compras de su casa y que para llegar al almacén tenía que pasar por el territorio de un amigo mío. Fue cuando se me ocurrió establecer una alianza con ese amigo, él hostigaría al muchacho en su camino al almacén, como su pandilla la hacía conmigo camino a mi escuela. Así, el muchacho hostigado por mi amigo se convertiría en mi aliado dentro de la pandilla de la esquina, tal vez dando lugar a una tregua que me permitiera acortar mi camino a la escuela. Parece cosa solo de niños, pero algo ...
Verano – Lucy Gómez
Edicao5, Lucy Gómez

Verano – Lucy Gómez

Nunca había experimentado veranos. La estación, quiero decir.  Estos veranos de Europa que estoy viviendo convocan al sudor, a las picadas de cuanto bicho existe y a los malos humores, que ahora llaman estrés. Es imposible sacarse de encima el sol si estás en la calle, ni esa atmósfera pegajosa que se me hace casi insoportable dentro de la casa si no fuera porque nací en un país tropical. Aunque digan que el verano es una maravilla porque puedes caminar por ahí en sandalias y shorts y hay muchas fiestas –  ahora menos por la pandemia -  es como todas las cosas de este mundo, que evolucionan inevitablemente hacia lo plástico . Es decir, a lo que parece y no es. A esas fiestas hay que ir porque sí – si no vas o no te gustan eres rara-, hay que tomar chupitos o lo que sea uno tra...