Gente que Cuenta

¿Quién está en el medio? – Felipe González Roa

Mapa parcial de Internet

La imprenta hizo de todos potenciales lectores; mientras que internet convirtió a todos en potenciales autores. Esta reflexión corresponde al filósofo alemán Jürgen Habermas, exponente de la célebre Escuela de Frankfurt, quien, en una entrevista que en el 2018 ofreció al diario español El País, expresó su esperanza de que con el tiempo se aprenda a manejar las redes sociales “de manera civilizada”.

En esa oportunidad el pensador germano recordó que, desde la aparición del libro impreso, pasaron siglos antes de que toda la población aprendiera a leer, por lo que se puede entender que con internet, que apenas acumula algunas décadas de existencia, habrá que tener paciencia.

¿Es posible esperar?

La web ha acercado al mundo, ha permitido unir y estrechar conexiones sin importar las distancias. Ha logrado difundir ideales maravillosos y necesarios, ha llevado la luz a zonas (reales o imaginarias) donde cundían las penumbras. Al mismo tiempo, empero, ha destilado venenos de mentes extremistas que malviven por el odio, ha incentivado la viralización de las mentiras, ha exacerbado la vanidad de una sociedad ya banal.

En una comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos, Jack Dorsey, CEO de Twitter, reconoció que esta red social no podía catalogarse como una “plaza pública sana”. Por supuesto, eso lo dijo durante el fervor que desataban los mensajes del entonces presidente Donald Trump, que en pocos caracteres lograba polarizar no solo a la sociedad del país norteamericano, sino prácticamente de todo el mundo. En ese momento Dorsey afirmó que se tomarían los correctivos para enderezar esos desvíos. Los paliativos aplicados pueden ser tema para otro análisis, en cualquier otro momento.

¿Pero qué ocurrirá mientras los seres humanos aprenden a ser autores en el mundo de la web? ¿Habrá consecuencias irreparables? Nadie puede ver limitado su derecho a expresarse, internet no debe ser, a priori, un terreno vedado, pero precisamente en este contexto es en el que el periodismo cobra mayor relevancia.

No son pocos los que se atreven a afirmar que el auge de las redes sociales implica la muerte del periodismo

No son pocos los que se atreven a afirmar que el auge de las redes sociales implica la muerte del periodismo

al menos como ha sido conocido hasta ahora. Algunos esgrimen que cualquiera que tenga un teléfono inteligente puede generar contenidos y opiniones, y difundirlas libre y rápidamente. Hasta cierto punto eso puede ser verdad, pero no cualquiera tiene la capacidad para, de forma profesional, informar con precisión y claridad.

Hoy los periodistas deben hacerse especialistas en el dominio de las técnicas digitales para utilizar estas herramientas para el ejercicio de su labor. En internet el flujo de información, necesita un tratamiento riguroso. Nada nuevo bajo el sol, es lo que los periodistas han hecho siempre: buscar datos, contrastarlos, verificarlos y publicarlos.

Internet puede hacer de todos potenciales autores, pero algunos tienen que ser profesionales. Esos son los periodistas.

Felipe González Roa es periodista, con 17 años de experiencia en la cobertura de la fuente judicial y de derechos humanos. Escribió para periódicos como El Universal, Notitarde de Carabobo y El Tiempo de Puerto La Cruz. Es especialista en Opinión Pública y Comunicación Política, y actualmente es director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Monteávila
Jfelipegr@gmail.com

 

 

 

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1 Comment

  • alfredo

    Sí, siempre habrá necesidad de quien informe. Pero creo que el primer golpe contra el periodismo de las película lo dieron las agencias de noticias. Por ellas ya no era más necesario salir a buscar las noticias. Muchos periodistas pasaron a ser tijereteros para cortar el embutido de noticias traídas por la agencia de forma a que cupiera en el espacio que la publicidad había dejado libre en la página. Cuando la midia social llegó fue solo para implosionar lo que había sobrado del periodismo de las películas. Pero el negocio ya parecía un vivero de zumbis. Ahora eso sí, siempre habrá necesidad de saber un poco más allá, un poco más de dentro, de aqui al ladito nomás. Es solo mi opinión.

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