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Edición 7

¿Quién está en el medio? – Felipe González Roa
Edición 7, Felipe González Roa

¿Quién está en el medio? – Felipe González Roa

La imprenta hizo de todos potenciales lectores; mientras que internet convirtió a todos en potenciales autores. Esta reflexión corresponde al filósofo alemán Jürgen Habermas, exponente de la célebre Escuela de Frankfurt, quien, en una entrevista que en el 2018 ofreció al diario español El País, expresó su esperanza de que con el tiempo se aprenda a manejar las redes sociales “de manera civilizada”. En esa oportunidad el pensador germano recordó que, desde la aparición del libro impreso, pasaron siglos antes de que toda la población aprendiera a leer, por lo que se puede entender que con internet, que apenas acumula algunas décadas de existencia, habrá que tener paciencia. ¿Es posible esperar? La web ha acercado al mundo, ha permitido unir y estrechar conexiones sin importar la...
Un Rito ancestral –  Pedro Tebyriçá
Edición 7

Un Rito ancestral – Pedro Tebyriçá

ler em português Los hombres de la aldea se reunieron en círculo. El joven indio se les unió, con las manos cubiertas por enormes guantes de paja trenzada, cargados de hormigas voraces. Comenzó el baile. Siempre con guantes, el joven no podía mostrar el dolor de las constantes picaduras. Era la prueba necesaria para llegar a ser considerado un hombre adulto: Era la prueba necesaria para llegar a ser considerado un hombre adulto un miembro de la tribu capaz de casarse con una mujer, capaz de cazar con los demás. La danza procedió en movimientos circulares, a veces hacia adentro, a veces hacia afuera. Sus cuerpos exuberantemente pintados se estremecían acompasados; en sus cabezas, pequeños tocados reverberaban en plumas de colores. El baile continuó: adentro, afuera y todos lleva...
El ruido de la tetera – Alejandro Moreno
José Alejandro Moreno Guevara, Edición 7

El ruido de la tetera – Alejandro Moreno

Dorothy Smith, ha alucinado por tercera vez esa noche. El sudor brilla en su frente. Conciliar el sueño se ha vuelto una experiencia dolorosa para Dorothy. Vuelve a tragar saliva, buscando un poco de alivio que no halla.El llanto de los coyotes la sigue aturdiendo noche tras noche. El llanto de los coyotes la sigue aturdiendo noche tras noche Sigue sin dormir, tejiendo ropita para su bebé. En cada punto de ese tejido va buscando un alivio que no consigue. Su marido está muy lejos y tardará en volver a casa.Dorothy vuelve a la estufa. Calentar agua para su té la tranquiliza. El sonido de la tetera le da paz, muy poco realmente. Sigue tejiendo, así quizás en algún momento su bebé muerto vuelva a llamarla y tenga que correr al cuarto.chuomago@gmail.comdel mismo autor
O rato de biblioteca – Ricardo Martins
Edición 7, Ricardo Martins

O rato de biblioteca – Ricardo Martins

leer en españolDevia ter o que ...? Dois metros de largura por um e meio de altura?Madeira escura. Bordas torneadas. Quatro prateleiras? Ou Cinco? Não me lembro.Mas recheadas de livros. Coleções. Edições Saraiva, Clube de Moças, das décadas de 1940 e 1950 ...Eu, entre os 10 e 15 anos a explorá-la. "Cinco Semanas em um Balão ", de Júlio Verne, onde não consegui entender o que era a tal “barquinha" do balão. Lido várias vezes."O Solar das Almas Perdidas" de Dorothy Macardle, livro sobre fantasmas, lido numa noite de chuva pesada - e sozinho em casa! ... inesquecível pela história e situação. "Um Conto de Natal" de Charles Dickens, outro de fantasmas lido numa noite chuvosa ...Explorando mais ainda a pequena prateleira naveguei a procura de "Moby Dick" Explorando mais ainda a pequena pra...
La pérdida – Lucy Gómez
Lucy Gómez, Edición 7

La pérdida – Lucy Gómez

Acabo de sufrir una pérdida. Mi tablet sigue sin encender. Siento un desamparo grande, como si hubiera perdido una tarjeta de identidad. No puedo arreglarla. Por eso experimento también dependencia, porque es una situación odiosa que no controlo. Yo sé de tecnología lo justo. No sé como revivirla. Todo el impulso, la energía que tenía escribiendo en ella se me ha quedado paralizada en el aire, como una libélula de cristal. Todo el impulso, la energía que tenía escribiendo en ella se me ha quedado paralizada en el aire, como una libélula de cristal Con los textos escritos a mano, en papel, se experimenta otra angustia. Si se pierde algo son las ideas. A algunos, porque no se les ocurre nada. A mí porque se me ocurre de todo. Tanto así que casi todos los líos en que me he metido han...
Edipo contra el sistema – Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, Edición 7

Edipo contra el sistema – Victorino Muñoz

Cuando uno va a una oficina pública o empresa de esas que prestan servicios (en realidad no los prestan, los venden y cobran, bastante caros), sea banco, seguro, a hacer un reclamo por cualquier asunto, un cobro indebido, una suspensión injustificada, la respuesta para todos los problemas es esta: hubo una falla en el sistema. Hay que esperar que se solucione... la respuesta para todos los problemas es ésta: hubo una falla en el sistema. Hay que esperar que se solucione... Ese “se” me hace temer que no hay personas que corrijan cuando hay fallas. Parece que no, por lo que se deduce de los movimientos de hombros de los empleados de atención al cliente, que insisten en mostrarle a uno las palmas de las manos, como si eso fuera una confirmación de su inocencia. Y en un país donde nadie ...
Volar no es todo – José Pulido
José Pulido, Edición 7

Volar no es todo – José Pulido

A la anciana del tercer piso se le escapó su canario. Le limpiaba la jaula y el pajarito aprovechó para escabullirse. El canario voló desaforadamente y la anciana agitó sus brazos angustiada. El pajarito se detuvo en la esquina de una azotea, mirando confundido hacia todas partes.“¡Se fue Enriquito!”, gritó la señora, con el llanto cerquita. Enriquito picoteó en el borde de la azotea, degustando hormigas. La dama llamaba a su canario, aun sabiendo que se hallaba demasiado lejos.Por encima de las azoteas de Caracas pasan zamuros, palomas caseras, garzas, guacamayas y gavilanes. Un gavilán gira en el espacio ensayando espirales y sus ojos poderosos descubren cualquier temblor. La anciana lo vio y gritó nerviosa: “¡Enriquito!,¡Enriquito!”. En su rostro se notaba la honda preocupación. El gavi...