El alquimiochef,
por José Manuel Peláez
Si la salud es “el silencio de los órganos”, ese silencio se vio roto por un malestar general de mi cuerpo que, rápidamente, la señora que pone orden en mi apartamento calificó de “catarrazo” y con la misma me empujó al sofá, me dio el control de la televisión y me advirtió que me quedara tranquilo y bebiera mucha agua.
Al rato de zapear, me tropecé con un canal de cocina en el que arrancaba un nuevo programa: “El alquimiochef”. El presentador no usaba la clásica filipina de chef, sino una blanquísima bata de laboratorio y estaba en medio de un set que parecía más un aula de práctica de química que una cocina. Hasta había una laptop conectada a una pantalla que servía de telón de fondo al personaje.
Mi curiosidad pudo más que mi desconfianza, incluso cuando el señor anunció que iba a...




