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Leonardo me hizo palpitar, por Soledad Morillo Belloso
45b, Soledad Morillo

Leonardo me hizo palpitar, por Soledad Morillo Belloso

Da envidia, sana, pero mucha envidia. Y gusto, de ese que no se gasta ni se deshilacha.Cuando usted ve una serie, una película, una obra de teatro, quizás no se pasea por un hecho: todo comenzó con un escritor, aterrado, frente a un espacio en blanco. Da igual si es una hoja de papel o la pantalla de un computador. El miedo va desde el corazón hasta las puntas de los dedos. Uno teme lo que puede pasar. Y teme mucho más que transcurran minutos y nada pase.Las musas debieron estar de muy buen modo y ánimo ese día, esa tarde o esa noche en que Leonardo Padrón se plantó, con ese coraje para enfrentarse al miedo que solo sienten los valientes, y empezó a escribir "Pálpito".No voy a hacer spoiler y no voy a gastar ni una letra en revelar la compleja trama. No quiero arruinarle a usted que me lee...
Jugar o no jugar, por  Lucy Gómez
45b, Lucy Gómez

Jugar o no jugar, por Lucy Gómez

A mí me fastidia jugar. Cartas, ruleta, maquinita, tenis. Y ver jugar también.  Es inútil, pero el ángel de los juegos nunca se me apareció.  No se trata de un problema moral. Me parece perfecto que la gente se entretenga en algo y si a la vez apuesta, pierda o gane. Lo considero un asunto estrictamente personal sobre el cual no debo hacer juicios. El primer mandamiento debería ser no meterse en la vida de los demás.Lo que no comprendo ni siento es la pasión por pasarse horas tratando de adivinar números y probabilidades. Esa ansiedad por ganar y repetir. Las matemáticas nunca fueron mi fuerte. Y esa ansiedad termina en ludopatía en casos extremos.Si vamos a los deportes de acción, donde la gente se esfuerza por ganar partidos, ser más fuerte, más alto y ágil, tampoco. Lamentablemente, me ...
Salvo-conduto: quanto?,  por Alfredo Behrens
45b, Alfredo Behrens

Salvo-conduto: quanto?, por Alfredo Behrens

leer en españolPassei uma semana na capital daquele país africano fugindo dos tiroteios, mas não consegui escapar dos micróbios. Muito debilitado, eu estava deixando a cidade: já tinha acabado de passar pelo controle de passaportes no aeroporto quando um nativo me interpôs. A sua túnica tinha sido branca, mas ainda contrastava com a cor de sua pele. E com aquele inconfundível ar burocrático de quem encontra um idiota, exigiu:Certificado de vacinação contra febre amarela?Disse-lhe que a tinha mostrado ao entrar e que sem ela não poderia ter entrado no país.Sem mais delongas, e com aquele ar inconfundível de cachorro-com -um-osso-na-boca, ele empunhou uma seringa de dimensões veterinárias, com uma agulha grossa e enferrujada, e se ofereceu para me vacinar.Com minhas últimas forças esgrimi o ...
El chino de Poleo , por Manuel Pulido Azpúrua
45b, Manuel Pulido Azpúrua

El chino de Poleo , por Manuel Pulido Azpúrua

Mi amigo epistolar, el Dr. Tomás González, termina hoy de publicar en este medio su magnífica serie de artículos sobre el arte contemporáneo venezolano. Con ocasión de alguna de sus entregas, hablamos de los cuadros de Héctor Poleo y le conté una anécdota familiar de la casa de mis abuelos maternos.Mi abuelo era amigo de la familia del pintor, y hacia 1935 el papá le ofreció un cuadro de su hijo que representaba a un chino en cuatro patas recogiendo arroz o legumbres en un prado verde.Como se trataba de un cuadro de un novel autor, a Poleo nunca le gustó mucho, y en varias ocasiones pidió cambiárselo por cualquiera de los que posteriormente había pintado ya como maestro nacional y mundialmente reconocido.Sobra decir que mi abuelo declinó todas las peticiones; a él le gustaba mucho su cuadr...