¿Por qué escribo?,
por Soledad Morillo Belloso
Escribo porque hay cosas que no saben quedarse quietas dentro de mí. Las palabras, cuando no encuentran salida, se convierten en presión, en un ruido persistente que exige ser nombrado. Escribo porque callar me resulta más agotador que enfrentar la página en blanco, porque el silencio prolongado termina siendo una forma de desorden interior. Para mí, escribir no es un pasatiempo ni un gesto opcional, sino una necesidad profunda, casi corporal, una manera de respirar cuando el aire escasea.
Escribo para entenderme. No siempre sé quién soy cuando empiezo un texto, pero a menudo lo descubro al terminarlo. La escritura funciona como un espejo honesto: no devuelve una imagen complaciente, sino una reveladora, a veces incómoda. En ella aparecen mis miedos, mis contradicciones, mis deseos y ta...






