Andrés de York, el disoluto – Mayte Navarro
Si revisamos la historia de la monarquía británica encontramos más de un escándalo. Tenemos, por ejemplo, que en tiempos de Enrique VIII el divorcio del rey no sólo acabó con las relaciones del reino y el Vaticano sino que también llevó al patíbulo a dos de sus esposas: Ana Bolena y Catherine Howard.
Más recientemente, en 1936, Eduardo VIII hizo tambalear la corona también por una mujer. Después de un año en el trono, decidió abdicar para casarse con la doblemente divorciada Wallis Simpson, algo inaudito para un monarca británico en ese tiempo, no tan lejano.
No menos vergonzoso es saber que Jorge V y su esposa, María de Teck, escondieron a Juan, su hijo menor porque sufría epilepsia y no querían que la gente pudiese pensar que los Windsor tenían taras por enfermedad. La muerte de jo...

