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Favoritofobia,<br/> por José Manuel Peláez
José Manuel Peláez, 266d

Favoritofobia,
por José Manuel Peláez

Entre las historias bíblicas de mi infancia, la de David y Goliat fue la que más me impactó. Con los años, aquel impacto se transformó en una favoritofobia militante. Disfruto ver caer a los favoritos en los deportes y en la vida en general. Mientras más pequeño sea el David de turno, mayor es mi goce con su triunfo. Manolo, que siempre vigila que yo no pierda el sentido de lo que hago o digo, me cuestionó si esa pasión por aliarme al más débil no tendría oculto un revanchismo, una especie de ajuste de cuentas con los favoritos. ─ Asegúrate de que tus intenciones sean honestas y que no estés jugando al defensor de los débiles por rencor hacia los fuertes o porque tú nunca hayas sido favorito ─ me dijo un día con la misma tranquilidad con que me podía dar la hora. En principio, el ...
Excusas,<br/> por Lucy Gómez
Lucy Gómez, 266d

Excusas,
por Lucy Gómez

Hay quien tiene excusas para todo. Yo, por ejemplo. Mis excusas son tan buenas que yo misma me las creo. No sé si todo el mundo anda por ahí con una excusa como bandera, pero debido a mi larga experiencia, sé que lo mejor que existe es dejar de autoexcusarse. Es decir, empezar a hacer lo que tenías que hacer y ya, sin darle largas, razonar que uno no lo ha hecho porque… y ahí viene la lista: «me dolía la cabeza», «no estaba de humor», «no me acordé», «me levanté tarde», «es culpa de Fulanito, que me distrajo», «es mejor otro día», sin alcanzar el punto donde nadie quiere llegar: negarse de plano a hacer algo dando la verdadera razón o asumir por qué dejamos de hacer lo que prometimos conscientemente. ¿Por qué cuesta tanto decir que no o, en otros casos, pedir disculpas? Porque querem...
Permiso,<br/> por Harold Vas
Harold Vas, 266d

Permiso,
por Harold Vas

Hace unos días me descubrí buscando un problema sobre el que escribir. No una idea. Un problema. Algo que me incomodara lo suficiente como para tirar del hilo: una conversación pendiente, una duda que no se iba, una pequeña herida, cualquier cosa que pidiera ser ordenada. Pero no aparecía nada. Abría un documento, escribía unas líneas, las borraba y volvía a empezar. Pensé que estaba bloqueado, aunque esa explicación no terminaba de encajar. No había frustración. No había angustia. Había otra cosa. Silencio. No el silencio solemne de los templos, las montañas o los libros de meditación. Un silencio más sencillo. El de una mañana tranquila. Una taza de café. Una conversación sin defensa. El gesto de lavarse los dientes sin estar ya pensando en lo siguiente. ...
Cerca de casa,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 266d

Cerca de casa,
por Victorino Muñoz

Esta semana me he dado una caída de padre y señor nuestro, que por poco no me rompo la crisma, como se decía antaño, figurativamente hablando. Pues, nada, me encontraba de lo más tranquilo, paseando al perro en un parque cerca de la casa, y fui a saltar un pequeño saliente, cosa de unos pocos centímetros. De pronto me fui de un lado y luego hacia atrás. Perdí el equilibrio, o el perro haló la correa o ambas cosas. Lo cierto es que al siguiente segundo estaba de espaldas en el suelo, aterrizando de cintura (por decirlo de una manera decente) y pataleando como cucaracha patas arriba. Al poco se acercan unos niños que andaban por ahí jugando, para ayudarme y preguntar cómo estaba. Todo bien, dije, levantándome por mis propios medios. En efecto, no fue nada. Apenas raspones en los ...
Tango,<br/> por Leonor Henríquez
Leonor Henríquez, 266d

Tango,
por Leonor Henríquez

read it in English        Ernesto Sábato en sus memorias, “Antes del Fin” (1998), consideradas su testamento espiritual, hace referencia a una definición del tango que dejo para el final.La cita me dejó pensando en mi relación con este género musical y danza rioplatense (Argentina y Uruguay), surgido a finales del siglo XIX.Desde mi más tierna infancia, cada vez que me montaba el Oldsmobile verde de mi papá, sonaba el repertorio completo de Carlos Gardel.Así, desde que tuve uso de razón, me fui aprendiendo sus canciones sin entender mucho el significado de sus letras.A los cinco años, cantaba “Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien…”, o “Cuesta abajo en mi rodada las ilusiones pasadas no me las puedo arrancar…”Ya entrada en la adolescencia me di cuenta de q...
Te cuento que… <br/> por Suzan Matteo 26/7
Suzan Matteo, 266d

Te cuento que…
por Suzan Matteo 26/7

Hay personas que cambian de opinión por conveniencia. Otras, por miedo. Y unas pocas (muy pocas) porque la realidad les demuestra que estaban equivocadas. Hace tiempo que quería hablarles de un personaje que pertenece a esta última especie, hoy casi en peligro de extinción. Se trata de Nicolás Steno, quien nació en Copenhague en 1638 y murió con apenas 48 años. Sin proponérselo, terminó revolucionando dos ciencias distintas. Primero fue anatomista. Mientras muchos repetían lo que Galeno había escrito más de mil años antes, Steno decidió comprobarlo por sí mismo. Abrió cuerpos, observó y corrigió errores que parecían intocables. Entre sus descubrimientos describió el conducto de la glándula parótida, que todavía lleva su nombre. Su método era sencillo: antes de creer, había que mirar....