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La gestión olvidada II, por Luli Delgado
55a, Luli Delgado

La gestión olvidada II, por Luli Delgado

En nuestra entrega anterior, vimos cómo una multitud espontánea se volcó a la calle para rendirle homenaje al General Medina en el acto de su sepelio. No fue ésta una revuelta, una celebración, o un producto de la curiosidad. Fue el genuino reconocimiento a un hombre que durante cuatro años ejerció la máxima magistratura del país con una política de amplia participación, apertura, flexibilización del poder, y por encima de todo, un genuino interés por hacer de Venezuela una nación verdaderamente democrática y de prosperidad económica. Fue su firme orientación desde el inicio de su gobierno. Según sus propias palabras: “…estamos iniciando una vida nueva, nadie me para en el camino que voy siguiendo. Voy sin prisa, pero sin pausa”. Además de legalizar los partidos políticos, liberar...
El barroco y su genio Johann Sebastian, por Víctor Morles
55a, Victor Morles

El barroco y su genio Johann Sebastian, por Víctor Morles

En la historia de la música académica occidental, la música barroca comprende el período desde el año 1600 hasta el año 1750. No es casualidad que el año de culminación de este magnífico período coincida con el año de muerte de Johann Sebastian Bach (1685-1750).Bach fue un compositor y músico alemán del barroco tardío. Sus composiciones abarcan trabajos para instrumentos solos como el cello y el violín, tocatas para órgano, (su instrumento principal), obras corales como las cantatas, conciertos de cámara como los Brandemburgo, y un sin fin de piezas musicales que lo convierten en uno de los compositores más prolíficos de su era.Miembro de una familia musical, Johann fue el último de sus hermanos. A la edad de diez años se convirtió en huérfano. Esto no impidió la formación académica y musi...
La cuenta que no da nada, por Victorino Muñoz
55a, Rafael Victorino Muñoz

La cuenta que no da nada, por Victorino Muñoz

Este encuentro sucedió hace más de treinta años. Pero todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Sobre todo por sus repercusiones en mí y porque sigue estando vigente en tantas partes. De hecho, tal vez este encuentro se repite todos los días, en cada barrio de cada gran ciudad de este país y tal vez de toda Latinoamérica.Yo regresaba de la Universidad. Había escogido el turno de la noche, porque me tocaba trabajar en el día. El transporte me depositaba a unas cinco u ocho cuadras de mi casa, dependiendo del camino que escogiera.Debo aclarar que yo solía llegar a las diez de la noche y vivía en un barrio bastante peligroso, de modo que escoger el camino largo era preferible, por el tema de la seguridad. Pero aquella noche escogí el corto.En una esquina estaba Pepe, un muchacho que a ve...
La espera continúa, por Álvaro Ríos
55a, Álvaro Ríos

La espera continúa, por Álvaro Ríos

Sinceramente creo que eso de andar escribiendo sobre literatos que se pasean en el cielo, y que además interactúan con otros personajes de la Historia, ha provocado en mí una obsesión.Y es claro que debe acabar.Sin embargo, hace un par de noches —creo—, tuve un sueño, y allí era yo quien dialogaba en el edén con un escritor famoso.Pero eso no me preocupaba, sino lo que sucedió antes y después:Lo cierto fue que la luz se apagó de golpe. Al retornar, lo hizo de a poco, como si una ráfaga de humo pasara de gris hasta un blanco excelso. Cuando me di cuenta, me encontré al final de una enorme fila.Pensé que tal fenómeno sólo ocurría en Venezuela, ustedes saben, para obtener un permiso de conducir, un pasaporte, o tal vez...—¿Para qué es la fila? —pregunté a la persona delante de mí.—Para ingres...
Esther, por Alejandro Moreno
55a, José Alejandro Moreno Guevara

Esther, por Alejandro Moreno

Armandito da dos pasos y se detiene, luego da tres pasos y se detiene y así sucesivamente hasta llegar a diez. La mamá de Armandito ya no sabe si regañarlo o hacerse la loca. Todos los días del mundo Armandito hace lo mismo. Ciertamente no tiene una hora fija.  Lo han visto hacerlo en la mañana, al mediodía y en la tarde. Nadie lo ha visto hacerlo en la noche. Armandito dice que está buscando a Esther. No la vio más y desde ese día hace lo de los pasos. Pero es público y notorio que Esther murió de fiebre tifoidea. Armandito cree que Esther se fue con un hombre a caballo, pero ella murió. Él prefiere creer que ella no murió, prefiere seguir pensando que algún día ella va a volver y le va a pedir perdón y le dirá pa casase. Mientras tanto sigue dando esos pasos que separan su c...
Caminos verdes, por Leonor Henríquez
55a, Leonor Henríquez

Caminos verdes, por Leonor Henríquez

A veces me voy por los caminos verdes.Los geográficos y los de la mente.En mi país llamamos los “caminos verdes” a la ruta menos directa, pero quizás más tranquila y pintoresca.Abandonar la autopista para tomar veredas solitarias me ha resultado muy inspirador.Sucedió que, durante mi paseo diario por el parque, descubrí un caminito angosto, en medio de la pradera infinita, el equivalente a la “sabana íngrima” de mi tierra, como dice una canción venezolana.Y parece mentira, pero en esa "ingrimitud", en que el mundo pareciera totalmente deshabitado, me siento más acompañada que nunca.Allí, en el medio de espigas y flores silvestres, entre maripositas azules, pajaritos que vuelan nerviosos a mi paso, piedritas y charcos, acuden a mi alma todas mis presencias amorosas. Esas que me acompañan si...