News That Matters

Juan Carlos Sosa

Belleza fugaz,<br/>por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 267c

Belleza fugaz,
por Juan Carlos Sosa Briceño

Dos veces al año, al atardecer, cientos de personas se reúnen en las calles de Manhattan y miran hacia el oeste. Ocupan las calles y las aceras, levantan sus teléfonos y esperan ansiosos. En una ciudad que vive acelerada, una multitud hace una pausa para contemplar cómo el sol desciende entre los edificios. El fenómeno se conoce como Manhattanhenge. Durante unos minutos, el Sol queda perfectamente alineado con la cuadrícula de las calles, y parece suspendido al fondo de una larga avenida, enmarcado por los rascacielos. Después desaparece. Nadie viajaría hasta la ciudad que nunca duerme para contemplar un Sol que permanece eternamente detenido entre los edificios. La belleza del fenómeno depende, en parte, de su brevedad. Algo semejante ocurre con muchas cosas en nuestro universo, ...
Elogio de la extrañeza,<br/> Juan Carlos Sosa Briceño
265b, Juan Carlos Sosa

Elogio de la extrañeza,
Juan Carlos Sosa Briceño

Aprender a vivir consiste, en gran medida, en aprender a habitar mundos que inicialmente nos resultan ajenos. Esto nos ocurre por ejemplo cuando emigramos a otro país, y en consecuencia debemos comenzar un nuevo trabajo, buscar una nueva casa, aprender otro idioma o simplemente cuando descubrimos que el mundo en el que crecimos ya no existe. Porque ser extranjero no significa únicamente vivir en otro lugar; significa, sobre todo, la impresión de que los preceptos que antes nos orientaban han dejado de funcionar. La extrañeza, sin embargo, va más allá de los mapas. También existen innumerables maneras de habitar un nuevo territorio, más bien una nueva realidad. Cada sociedad e incluso un grupo reducido de personas (comunidad) viven dentro de un pequeño universo de costumbres, recuerdo...
Huellas Invisibles,<br/> por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 263b

Huellas Invisibles,
por Juan Carlos Sosa Briceño

                                               «Lo esencial es invisible a los ojos.» Antoine de Saint-Exupéry, El principito Hay conversaciones que no recuerdo con precisión, pero sé que me cambiaron. No sé exactamente cuándo ni cómo, solo siento que ya no soy exactamente el mismo. Y no es algo extraño. Vivimos rodeados de cosas que no vemos pero que percibimos por sus efectos: el viento que mueve las hojas, la gravedad que curva silenciosamente todo lo que existe, el tiempo que no podemos tocar. Parte de nuestra vida también está construida así: reconocemos el afecto de alguien no porque podamos medirlo, sino porque algo en su presencia nos llega. Y sabemos que una experiencia nos transformó no solo mientras la vivíamos, sino por las marcas que dejó cuando ya había pasado. T...
El instante invisible,<br/> por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 262c

El instante invisible,
por Juan Carlos Sosa Briceño

En el devenir de nuestra vida hay momentos que desearíamos conservar para siempre, en mi caso: mi primer beso, mi noche de boda, los nacimientos de mis hijos, las conversaciones con mi padre sobre ciencia ficción o física, acompañar a mi abuelo a su trabajo e innumerables más. Son vivencias que intuimos que serán efímeras, pero que nos definen. Por eso, a veces, de estos momentos, tomamos una fotografía, como si la cámara pudiera captar algo más que una imagen. Pero ocurre algo extraño, a pesar de todo lo que guardan, mientras los vivimos no nos percatamos de que son irrepetibles, no llegan con aviso, más bien ocurren sigilosamente, y es solo después —posiblemente mucho tiempo después— que lo descubrimos. Y cuando intentamos volver a ellos, ya se han ido. Entonces, estos momentos o inst...
Luces Antiguas,<br/> por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 261c

Luces Antiguas,
por Juan Carlos Sosa Briceño

Nuestros recuerdos, algunos de ellos —una canción que no escuchábamos desde hace años; una fotografía olvidada en un cajón; el aroma de un perfume que reconocemos; el sabor de una comida preparada por nuestra madre; un amor que tomó otro rumbo; una ciudad donde fuimos felices; una despedida que nunca terminamos de comprender; una versión más joven de nosotros mismos que aparece de pronto— son realidades que desaparecieron y, sin embargo, continúan acompañándonos. Entonces, tal vez la nostalgia sea precisamente eso: la persistencia de algo que, de algún modo, continúa llegando hasta nosotros. Curiosamente, el universo conoce muy bien esa sensación. Cuando observamos el cielo nocturno, algunas de las estrellas que vemos podrían haber cambiado profundamente, incluso podrían haber desapa...
Algoritmo invisible,<br/> por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 256c

Algoritmo invisible,
por Juan Carlos Sosa Briceño

Fueron segundos, y sin embargo mi teléfono ya lo intuía. Le había comentado a un amigo, en una conversación perdida, la posibilidad de comprar un teclado que simula una vieja máquina de escribir. Un comentario inocente, sin buscarlo en ningún lado. Bastaron esos segundos para que mi teléfono mostrara anuncios de teclados vintage y máquinas de escribir clásicas. Tuve esa sensación inquietante: la gran G me estaba escuchando.Durante años, hemos compartido esa sensación: hablamos de vacaciones y —arte de magia— aparecen hoteles y vuelos baratos. Comentamos una enfermedad y de repente surgen medicamentos y clínicas. Mencionamos un libro y, de pronto, nuestra pantalla se llena de reseñas y entrevistas. Es increíble. Esa sospecha se ha vuelto parte de nuestro imaginario: nuestros dispositivos ti...
Father and son,<br/> por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 254b

Father and son,
por Juan Carlos Sosa Briceño

Los domingos solemos almorzar todos juntos. Uno de esos domingos sentados a la mesa: mi esposa, dos de mis hijos y yo, entre el plato principal y el postre, la conversación cambió de rumbo, y de repente estábamos hablando de decisiones.Y apareció esa idea inquietante: soy capaz de tomar las mías propias. No se dijo así, pero estaba ahí; en la forma en que mis hijos defendían su punto y en la que mi esposa intentaba ofrecer un consejo.De la memoria llegó una canción: Father and Son. Cat Stevens la escribió en 1970 y la grabó en Tea for the Tillerman. Un padre habla desde la experiencia; un hijo responde desde la urgencia. Ambos tienen razón, y no logran coincidir.Ante esa conversación imaginaria, no pude evitar conectarla con lo que habíamos conversado, y preguntarme: ¿En qué momento dejaro...
El equipaje,<br/> por Juan Carlos Sosa Briceño
Juan Carlos Sosa, 252d

El equipaje,
por Juan Carlos Sosa Briceño

Durante la transmisión del lanzamiento del cohete SLS que lleva la nave Orion, algo me conmovió, como si formara parte de mí. Había pasado incontables horas siguiendo cada detalle, maniobra y palabra hasta el momento del liftoff. Ver un cohete que rompe la gravedad y se pierde en el cielo es alucinante; pero de todo aquello —la potencia de los motores o la impresionante estela que deja— no fue lo que se me grabó, sino un comentario en medio de la transmisión: los astronautas podían llevar consigo objetos personales.En la cápsula Orión, donde cada gramo cuenta y el espacio es apenas el de un camper, esa concesión pudiera parecer absurda. Transportar un kilo hasta la órbita lunar cuesta mucho. Sin embargo, allí, en medio de incontables e inimaginables piezas, hay un espacio reservado para al...
Tú escoges,<br/> por Juan Carlos Sosa
Juan Carlos Sosa, 250d

Tú escoges,
por Juan Carlos Sosa

“Los libros son espejos: solo ves en ellos lo que ya llevas dentro”.Carlos Ruiz Zafón.Me encanta adentrarme en las librerías de segunda mano, donde se amontonan cientos de libros y avanzar es una proeza. Disfruto recorrerlas a la deriva, como náufrago, dejándome llevar. Uno de esos días, entre infinidad de títulos, olvidados y de otros tiempos, algo me ancló: un ejemplar de ¿Por quién doblan las campanas?, de Ernest Hemingway. Parecía llevar décadas esperándome.Era una edición discreta; sin embargo su portada llamó mi atención. Lo tomé por un impulso, ese mismo que te arrastra. Dejé apilados innumerables libros; solo importaba ese: una novela publicada originalmente en 1940.Mientras recorría sus páginas, una pregunta se abrió paso: ¿por qué seguimos leyendo a los clásicos?Vivimos inmersos ...