Te cuento que…
por Suzan Matteo
Cuando abrimos un libro, leemos el periódico o escribimos un mensaje, no pensamos en las letras que utilizamos. La A, la B o la C nos parecen tan naturales como el aire. Sin embargo, detrás de ellas hay una historia que comenzó hace más de 3000 años y atravesó desiertos, mares e imperios.
Los bisabuelos de nuestro alfabeto aparecieron en el Medio Oriente hacia el segundo milenio antes de Cristo, y fueron los comerciantes fenicios quienes lo transformaron en una herramienta infalible. Aquellos navegantes necesitaban un sistema sencillo para registrar mercancías y acuerdos. En lugar de dibujar objetos completos, crearon signos que representaban sonidos. Entre ellos estaba el «aleph», inspirado en la cabeza de un buey. Con el tiempo, aquel dibujo se convirtió en nuestra letra A.
Hacia e...






