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A través de un oboe  – Milagros Socorro
Milagros Socorro, 16a

A través de un oboe – Milagros Socorro

-Lo siento mucho, Silvia. Sólo quería que supieras que, de verdad, lo siento mucho. -Está bien -contestó ella en voz muy baja, sin mirarlo. Pese a la circunstancia que los había congregado, la cena transcurrió en un ambiente alegre. Los hombres se ocuparon de asar la carne y las mujeres prepararon una rápida ensalada y varios jugos de fruta. Después de la comida conversaron un poco, evitando volver sobre el tema, y cada uno se acomodó en la hamaca que le había sido asignada en el enorme bohío que presidía el patio de la hacienda. El canto de los grillos llenó la noche, inmensa en medio del campo. Silvia e Ismael permanecieron sentados en las sillas de extensión de la terraza, observando en silencio los extraños rituales que sus amigos realizaban para irse a dormir. Lejos de pa...
¿Qué quieres de mí? – Luli Delgado
Luli Delgado, 16a

¿Qué quieres de mí? – Luli Delgado

¿Qué esperan las los hombres de sus mujeres? Pregunta de toda la vida... Esta semana registrando las redes, me encontré con un grabado alemán datado de 1525, cuyo autor, el artista alemán Anton Woensam, (1493-1541), tituló ¨la mujer sabia”, el cual se explica por sí mismo. Veamos. Traducción En resumen, una mujer sabia debe conocer la diferencia entre el bien y el mal, ser humilde, no chismorrear, ser fiel, realizar buenas obras y ser firme en su honor. Fue realizado pocos años después del cisma luterano de 1517, lo que resulta muy interesante si lo comparamos con lo que era el catolicismo de la época: persecuciones, el Santo Oficio y la caza de brujas, conventos para las mancilladas, y por ahí sigue. Puesta a escoger, sin duda yo hubiera optado por el luteranismo, bastante ...
El funcionario –   José Pulido
José Pulido, 16a

El funcionario – José Pulido

Comenzó a perder los paraguas en invierno. El agua corriendo por las calles le daba miedo, temía quedarse sin un zapato o sin los dos. Habría que ir al campo para recuperar los olores reconfortantes de la tierra cuando caen las primeras gotas. Las calles invernales de Caracas hieden a mojadura de morgue. Tampoco el verano le traía complacencias. En verano, el calor le hacía picotear el mismo comentario de poca monta: “tengo la tensión mala”. Orinar ya no era un ejercicio natural y esquemático de corte militante. Pasaba más rato en el baño para no mojar los pantalones. Tenía que concentrarse porque de lo contrario corría el riesgo de salir con el pene asomado y caído como un pichón moribundo. En fin, se le olvidaban los nombres de algunas personas y también desaparecían los recuerdos...
Traição surda VI – Alfredo Behrens
Alfredo Behrens, 16a

Traição surda VI – Alfredo Behrens

leer en español Juan dirigiu para casa em silêncio enquanto sua esposa suspirava. A vizinha do Mário a pegou. No velório, ela a reconheceu como uma frequentadora solitária do apartamento de Mário, e, intuindo que ela seria sua amante, teve a audácia de lhe apresentar suas condolências. Juan estava em um beco sem saída. Sua vida social estaria acabada se sua esposa caísse na fofoca. Ele não se importava mais se ela tinha ou não um álibi. Quando chegou em casa, ela foi dormir enquanto Juan ficava no sofá. Ele se serviu de uma boa dose de uísque e ficou pensando no agora. O que seria? A careta de Mário o acompanhava para onde quer que olhasse, mesmo com os olhos fechados. Juan sentia falta dele, afinal, Mário fora seu melhor amigo. Se ainda pudesse se aconselhar com ele, o que Már...
Víctimas – Lucy Gómez
Lucy Gómez, 16a

Víctimas – Lucy Gómez

Todavía recuerdo la primera vez que entendí lo que significaba ser y dejar de ser  víctima.  Mi madre contaba lo que había que hacer cuando un marido le pegaba a uno, como le habían hecho a su prima, que sólo se había puesto a llorar. Me miró - estábamos en la cocina- miró al sartén y dijo:  “ Si te pasa eso, no llores,  tú agarras un sartén y le das bien duro por la cabeza”.Entendí perfectamente.Desde ahí en adelante supe que si me atacaban era posible y aceptable defenderse. En realidad, la actitud del sartén me hizo apartar del convencimiento de ser alguien a quién se podía apalear.Cuando tuve hijos, los metí rápido en clases de kárate, para fomentar la misma actitud de  “No soy violenta  pero estoy armada”. Mi hija, que a los cuatro años no tenía límites, le pegó con su bota ortopédica...