Bodas,
por Leonor Henríquez
read it in English Mi madre, una mujer práctica y divertida, solía decir que “el amor es ciego pero el matrimonio le devuelve la vista”.Sin embargo, celebró con mi papá casi sesenta años de feliz “ceguera”.El tema viene a colación pues esta semana que pasó tuve el inusual placer de “infiltrarme” en por lo menos ocho bodas.Bueno, quizás el término no sea el más preciso pero el hecho es que me tocó ser testigo de múltiples ceremonias nupciales, allá en el resort caribeño donde tuve el placer de vacacionar esta semana.Desde mi tumbona playera, vinito en mano, pude ver todos los detalles: la elaboración de los arreglos florales, la colocación de las luces y mesas, ensayos de la música, el momento en que los invitados comenzaban a llegar.Debo decir que me trajo dulces reminiscencias de m...






