News That Matters

Alfredo Behrens

Citas a ciegas,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Citas a ciegas,
por Alfredo Behrens

ler em português Pedro y Marcos eran buenos amigos y pasaban por un bajón amoroso en una ciudad no muy grande. Sentían que habían agotado las posibilidades convencionales de conocer a alguien. Conversando, se pusieron de acuerdo en que se meterían en una app de citas para ver si podían cambiarle el rumbo a sus vidas. Cada uno hizo lo suyo, y cambiando figuritas se sorprendieron al saber que habían combinado encuentros ciegos en el mismo bar, solo que Marcos media hora más tarde. Pedro entró al bar bullicioso con algo de aprehensión buscando a su cita, Emilia, sabiendo que ese probablemente no sería su nombre, pero se alegró al ver a una rubia despampanante que le hacía señas, se acercó, asumiendo que era ella. La mujer a la que saludó decía llamarse Sara, artista, que también espera...
Quando o Natal morde,<br/> por Alfredo Behrens
131c, Alfredo Behrens

Quando o Natal morde,
por Alfredo Behrens

leer en español       Nas mesas ao lado da rua de um bar tranquilo no mercado de peixes do Porto, acompanhada de seu gato, uma mulher de cabelos prateados saboreava seu café enquanto fumava um cigarro sob os raios do sol de inverno. Estávamos sentados em meses adjacentes, eu estava fumando um charuto, e a fumaça nos envolveu. Durante a conversa, ela revelou sua solidão durante a época do Natal. Seu marido estava trabalhando em Angola e seu filho mais velho também. Ela havia passado cerca de nove meses em Angola, mas não suportava não conseguir dormir. Ela nem sabe por quê. Sua filha trabalhava em um hotel no Rio de Janeiro, mas ela pouco sabia sobre ela. O calor da conversa nos levou a compartilhar histórias. Ao me despedir, ela mencionou seu gosto pelo aroma do meu tabaco e confess...
Cuando la Navidad muerde,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Cuando la Navidad muerde,
por Alfredo Behrens

ler em português      En las mesas que dan a la calle de un tranquilo bar del mercado de pescados de Oporto, una mujer de cabello plateado saboreaba su café mientras fumaba un cigarrillo entre los rayos del sol invernal. La acompañaba su gato. Estábamos sentados en mesas contiguas, yo fumaba un puro, y el humo nos entrelazó.En medio de la charla, ella reveló su soledad durante la temporada navideña. Su esposo trabajaba en Angola, su hijo mayor también. Ella había pasado unos nueve meses con ellos, pero no resistió el no poder dormir. No sabía por qué. Su hija trabajaba en un hotel en Río de Janeiro, pero de ella sabía poco.La calidez de la conversación nos llevó a compartir historias. Al despedirme, ella mencionó su gusto por el aroma de mi tabaco y confesó su fascinación por ese olor, que...
Como se fosse uma galinha,<br/> por Alfredo Behrens
130b, Alfredo Behrens

Como se fosse uma galinha,
por Alfredo Behrens

leer en español      O Uruguai era um país de imigrantes e, entre eles, os galegos. Não sei por que, mas, se diz que foram os galegos que fundaram a CUTCSA, companhia de transportes coletivos SA. Ela foi modernizada e hoje o slogan é Siempre Iré Contigo, ou algo semelhante. Mas, no início, os veículos eram ônibus antigos da Leyland. Eram bonitos, mas a direção era à direita porque os eram importados da Inglaterra. Havia até uma placa esmaltada que me chamava a atenção: "Não salivar, não falar com o motorista". Enfim, era cheio de coisas que prendiam a atenção de uma criança. Mas talvez do que eu me lembre mais vividamente foi um lugar para sentar que deixava os passageiros disposto na transversal da direção do ônibus. Quem se sentava ali balançava para a esquerda e para a direita a cada pa...
Como un pollo,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Como un pollo,
por Alfredo Behrens

ler em português      Uruguay era un país de inmigrantes y entre ellos los gallegos. No sé bien por qué razón, fueron gallegos quienes fundaron la CUTCSA, Compañía de Transportes Colectivos SA. Se modernizó y hoy su lema es “Siempre Iré Contigo”, o algo parecido. Pero en sus primordios los vehículos eran vetustos ómnibus Leyland. Eran bonitos, pero tenían la dirección a la derecha porque fueron importados de Inglaterra. Inclusive había un cartel esmaltado que me llamaba la atención, “Prohibido salivar, Prohibido hablarle al conductor”. En fin, estaba lleno de cosas que llamaban la atención a un niño. Pero tal vez lo que recuerdo con más detalle era un lugar para sentarse que estaba dispuesto en la dirección del ómnibus. Quien ahí se sentase se bambolearía hacia su izquierda y derecha con c...
O inferno são os outros,<br/> por Alfredo Behrens
129c, Alfredo Behrens

O inferno são os outros,
por Alfredo Behrens

leer en español      Nesta época faz frio em Portugal. Ontem eu estava procurando um pouco de sol. Acabei me sentando em um banco de pedra em um lugar que nem sequer era uma praça, embora, por design, quisesse ser uma. Como estava bom, acendi um charuto sem origem conhecido. Também estava bom.Foi quando vi um homem alto segurando sua mãe pela mão. O sujeito não era jovem e sua mãe, com um andar cansado, devia ter uns oitenta anos ou mais. Eu poderia ter ficado com uma lembrança bucólica deles se não fosse pela estupidez que o sujeito me disse. Ao passar por mim, como se estivesse tentando se comunicar, ele não achou nada melhor do que me perguntar se o meu cigarro faria algum mal. Quero dizer, eu não conheço o sujeito e não sei por que Deus o colocou no meu caminho. Mas, mesmo assim, o idi...
El infierno son los otros,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

El infierno son los otros,
por Alfredo Behrens

ler em português      En estos días hace frío en Portugal. Ayer me vi buscando un solcito. Acabé sentándome en un banco de piedra en un lugar que ni plaza era, aunque por su diseño, alguna vez quiso serlo. Porque estaba bueno, encendí un puro de no sé dónde. También estaba bueno.Fue cuando avisté a un hombre alto que de la mano llevaba a su madre. El tipo no era joven y su madre, de paso cansino, tendría unos ochenta y más. Podrían haberme dejado un recuerdo bucólico si no fuera por la estupidez que el tipo me dijo. Al pasar frente a mí, como queriendo comunicarse, no encontró nada mejor que preguntarme si mi cigarro no me haría mal.O sea, al tipo no lo conozco, ni sé por qué razón Dios lo puso en mi camino. Pero aun así el muy idiota se creyó en la libertad de segar mi placer, secándome e...
Crinas falsas, por Alfredo Behrens
128b, Alfredo Behrens

Crinas falsas, por Alfredo Behrens

leer en español       A questão é que a juba, desde o leão, tem sido um ícone de poder. O fato é que há muito tempo a juba é um símbolo de força. No século 18, as perucas masculinas eram sofisticadas e, na França, aqueles que podiam pagar por elas empregavam milhares de cabeleireiros. Após a revolução, é claro, as perucas foram jogadas na lata de lixo e os cabeleireiros que costumavam penteá-las e cortá-las tiveram que encontrar outro lugar para trabalhar. Associar-se ao poder animal talvez seja o que esses modernos cabelos longos de direita, como Trump, Boris Johnson, Milei e tantos outros que saem por aí se filmando com suas pequenas crinas, estejam procurando. Até mesmo Trump luta com sua calvície cada vez mais aparente, mas por que a direita se tornou tão interessada em usar a juba...
Falsas melenas, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Falsas melenas, por Alfredo Behrens

ler em português      El tema es que la melena, desde el león, ha sido un ícono de poder. El hecho es que la cabellera, desde hace mucho, ha sido un símbolo de fuerza. Allá por el siglo XVIII las pelucas masculinas eran sofisticadas y en Francia los que podían pagar por ellas empleaban millares de peluqueros. Claro, después de la revolución tiraron las pelucas a la basura y esos peluqueros que antes las peinaban y cortaban tuvieron que buscarse otro lugar donde trabajar.Asociarse a la fuerza animal es tal vez lo que busquen estos modernos melenudos derechistas como Trump, Boris Johnson, Miley y tantos otros que andan por ahí haciendo alarde de sus pequeñas melenas. Inclusive Trump lucha contra su calvicie cada vez más aparente. ¿Pero por qué es que la derecha se ha empeñado en usar la mele...
No último minuto,<br/> por Alfredo Behrens
127c, Alfredo Behrens

No último minuto,
por Alfredo Behrens

leer en español      Tive um amigo brasileiro que trabalhava como engenheiro de construção civil. Ele era um homem muito afável, muito humano e um excelente líder. Ele me disse que, embora desse tempo às pessoas para lhe dizerem se precisavam de mais alguma coisa antes de deixar o emprego, alguém sempre aparecia e dizia: “Ah, chefe, por favor!” e ele sabia que teria que baixar a janela do carro e eventualmente tomar uma decisão num momento inoportuno.Lembrei-me hoje desta história ao ler o caso de um galego que foi ao funeral de um padre católico pedir um teste de DNA, porque sabia que era seu pai. Sua mãe acabara de lhe contar, mas ninguém mais na cidade o reconheceu como tal, apesar da zombaria dissimulada que o acompanhou durante décadas.Bom, talvez não fosse o momento, mas foi o moment...
A última hora,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

A última hora,
por Alfredo Behrens

ler em português      Yo tenía un amigo brasileño que trabajaba como ingeniero de construcción civil. Era un hombre muy afable, muy humano y un excelente líder. Me contaba que a pesar de que le daba tiempo a la gente para que le dijeran si necesitaban algo más antes de irse de la obra, siempre aparecía alguien que le decía, “¡Ah, jefe, por favor!” y él sabía que tenía que bajar el vidrio del carro y eventualmente tomar una decisión en un momento inoportuno.Recordé esta historia al leer hoy el caso de un señor gallego que acudió al entierro de un sacerdote católico para pedir una prueba de ADN, porque él sabía que era su padre. Su madre acababa de decírselo, pero nadie más en el pueblo lo reconocía como tal, a pesar de las burlas socarronas que le persiguieron por décadas.Bueno, no era el m...
Brincando,<br/> por Alfredo Behrens
126c, Alfredo Behrens

Brincando,
por Alfredo Behrens

 leer en español      A Luli me diz que o único que muda entre os brinquedos dos adultos e os das crianças é o preço, mas, a urgência de brincar seria a mesma.Será que brincar é necessário, a qualquer idade? Na idade adulta já não podemos pular, perseguir uns aos outros, pelo menos com a mesma soltura, mas podemos aproveitar o que estiver ao nosso alcance para brincar, como fizeram estes quatro adultos na estação de comboios da Santa Apolónia, Lisboa.Com tempo para matar o tempo, cada uns dos quatro adultos no vídeo poderiam ter se encapsulado nos seus telemóveis. Mas não foi assim, todos juntos se enfiaram várias vezes numa cabine fotográfica!Estas são desenhadas para uma pessoa. Ocasionalmente, duas pessoas se ajeitam nelas. Mas, quatro? Eu nunca tinha visto! Como não havia espaço para t...