Honrar la vida,
por Jeraige Reinoso
Un cumpleaños es como encender una antorcha en el camino: ilumina lo recorrido y alumbra lo que aún está por descubrir. Celebramos un año más, pero sobre todo es un recordatorio de que seguimos caminando con propósito, dejando huellas únicas en la tierra que habitamos, al sistema inmunológico le agrada este detalle especial, se fortalece.
Cada celebración es un acto biológico de reconocimiento: decirle a la mente y al cuerpo que valió la pena llegar hasta aquí. El sistema nervioso despierta, libera chispas de neurotransmisores que nos llenan de alegría, y el sistema inmune recibe el mensaje de que la vida tiene sentido, fortaleciéndose como un guardián inspirado.
Honrar la vida en un cumpleaños es abrazar la neurociencia del asombro: agradecer y liberar serotonina, compartir y multip...












