News That Matters

Alfredo Behrens

Fleeting smoke, by Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Fleeting smoke, by Alfredo Behrens

ler em portuguêsleer en españolOn a sunny afternoon, I was sitting on the terrace of my favourite cafe close to home. I enjoyed the shade of some trees and the aroma of espresso coffee while I smoked a cigar and read Papyrus by Irene Vallejo. Suddenly, a street beggar approached me, politely asking me for a cigar. He asked so humbly that for a moment I didn't understand what he wanted, but a gesture from him made me understand that he also wanted to smoke. Luckily, I had several cigars and I offered him one.The beggar's face lit up with a mixture of joy and gratitude when he received the cigar. Seeing the happiness on his face made me feel good, and I also offered to light his cigar with my lighter and he kindly accepted with a smile, bowing his head.His rough hands shielded the flame of m...
Tiempos modernos, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Tiempos modernos, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsJosé fue víctima de la modernidad. Sufría de soledad y hubo una época simple en la cual llamaba por teléfono a una joven Estefanía que lo dejaba rendido en la cama. El precio era razonable y no lo molestaba entre actos. Siempre que la llamaba Estefanía podía venir. Pero resulta que ella y unas amigas formaron una cooperativa y cuando José llamaba al mismo número llegaba cualquier mujer.José hizo las cuentas y acabó encontrando en Tinder una cincuentona de sonrisa diáfana con su dentadura blanca y alineada. María se llamaba y con ella estableció una relación satisfactoria porque, además, María cuidaba de la casa.Todo iba más o menos bien hasta que María comenzó a recibir unos emails con gramática de maleantes que la intimaban a pagar mensualidades, porque si dejaba de hacerl...
Sonhos de panela, por Alfredo Behrens
86c, Alfredo Behrens

Sonhos de panela, por Alfredo Behrens

 leer en español    Minha avó materna não me ensinou a cozinhar. O que aprendi dela foi a generosidade de cozinhar para juntar a família à mesa.Passadas duas décadas e estava já em Cambridge onde a comida do College era insofrível. Tive de aprender a cozinhar. Noutra oportunidade contarei como. Mas o fato é que depois de um cursinho e vários livros de receitas com fotografias, até que dava para reunir amigos para conversarmos com os pés debaixo da mesa, como aprendi a dizer, agora em Portugal. Naquela época, ainda inseguro na coisa, eu seguia receitas à risca, inclusive media tudo. Hoje cozinho com o que tenho à mão. Mas precisa ser gostoso, como esta de macarrão:Enquanto cozinhas o macarrão, eu fiz com penne, numa frigideira faz um molho com:Azeite, sal, alho, pimenta, manteiga, molho de ...
Encuentro de almas, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Encuentro de almas, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsPesado y con paso inseguro, agarrándose de lo que pudiera, este hombre entró en el vagón del Metro camino a la ciudad de Oporto. Todavía de pie, y con el único ojo que parecía ver, se dirigió a mí preguntándome si este tren lo llevaría a Matosinhos. Le dije que sí, que necesitaría una transferencia, pero como yo iba a Matosinhos, le bastaría con seguirme. Confortado, se sentó a mi lado, al otro lado del corredor, y me anunció que iba a Matosinhos a buscar trabajo como latonero de carrocerías.Poco después bajamos juntos y le expliqué lo que tenía que hacer para seguir su camino, pensando que ese sería el final de nuestra conversación. Pero, como un animal perdido, me siguió y me mostró la dirección a la que se dirigía, preguntándome si conocía este taller de reparación de au...
Del ego y el huevo, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Del ego y el huevo, por Alfredo Behrens

ler em português   Arnaldo era un hombre sin convicciones. Por lo menos sabemos que a Alfredo, el Hitchcock, no le gustaban los huevos. Alfredo dijo que hasta el color amarillo de la yema le provocaba repulsión. También dijo que al menos la sangre era roja, feliz, apasionada. Del huevo, a Alfredo no había nada que le gustase. Ni la forma. Extraño para un director de cine que ganó dinero asustando a miles con una película que presentaba bichos voladores que ponen huevos.Entonces le pregunté a Arnaldo, que si no sabía si algo le gustaba, tal vez supiera de algo que no le gustaba. De su madre, me dijo. Sorprendido, le pregunté qué no le gustaba de ella. De nada, respondió. Pero ¿había algo en ella que te gustaba menos? le pregunté, “De su ego! me dijo. Pero, yo, que seguía pegado a Alfredo, e...
Reencuentros, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Reencuentros, por Alfredo Behrens

ler em português  Recuerdo con cariño mis maestras, en especial una, joven y bonita y que nos ayudaba mucho. Pero fui saltando por varios países y me resigné a haberla perdido. Hasta que, cuando ya también yo profesor, habiendo terminado de dar una charla en San Pablo, se me acercó esta bella mujer queriendo saber dónde había estudiado mi primaria. Mal le dije el nombre de la escuela, se le iluminó la cara mientras que en un abrazo apretado me decía ¡Yo fui tu maestra! Era ella sí, la que yo creí que había perdido para siempre sin poder agradecerle por haberme ayudado a crecer. Todavía sonrío al recordar ese momento, por el que le doy gracias a Dios.del mismo autorCompartir en Quiero patrocinar
Falava outra lingua, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Falava outra lingua, por Alfredo Behrens

leer en español   Augusto foi educado numa escola onde os alunos ficavam de pé ao professor entrar na sala. Não era bem assim no resto do país, mas isso ele veio saber muito mais tarde. Quando Augusto adolescente ainda acreditava nesse protocolo, e convidar uma moça para dançar num baile era coisa a se fazer pessoalmente, Augusto achava. Até que foi pego de surpresa. Augusto tinha visto uma moça do outro lado da pista de dança que estava mais do que cheia. A moça estava sentada com amigas e como nessa cidade Augusto não tinha amigo nenhum, o único jeito, Augusto achava, era chegar perto e com a cara e a coragem convidá-la para dançar. Foi assim que Augusto começou a vadear seu caminho pela pista de dança na direção daquela moça. Augusto avançava vagarosamente, quando já no meio da pista el...
Mis fetiches, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Mis fetiches, por Alfredo Behrens

ler em português  Uno nace con el derecho a tener fetiches. Los míos son las manchas solares. No el Sol de los asirios, babilonios y egipcios con su Osiris. Lo mío son las manchas, los pecados del Sol.  Los chinos ya las mencionaban, los armenios también. Pero fue sólo con el telescopio que desde el siglo 17 se las pudo ver en detalle, impúdicamente, a lo voyeur. Como todo lo pecaminoso, las manchas eran raras. No debían estar allí. Sin embargo, sí estaban, y crecían y después desaparecían. Con el tiempo se supo que hay períodos con muchas manchas y otros sin ninguna. Y que como las estaciones de por aquí, esos períodos se repetían, a cada 11 años. Después vino un ruso a contarnos que todas las revoluciones, las guerras, y más, se daban en los períodos con más manchas solares. O sea, los a...
Meus fetiches, por Alfredo Behrens
69b, Alfredo Behrens

Meus fetiches, por Alfredo Behrens

leer en español  A pessoa nasce com o direito de ter fetiches. Os meus são as manchas solares. Não o Sol dos assírios, babilônios e egípcios com seus Osíris. Os meus fetiches são as manchas, os pecados do Sol. Os chineses já as mencionaram, os armênios também. Mas foi apenas com o telescópio que, desde o século XVII, as manchas puderam ser vistas em detalhes, descaradamente, de forma voyeurística. Como todas as coisas pecaminosas, as manchas eram raras. Eles não deveriam estar lá. No entanto, elas estavam, cresciam e depois desapareciam. Com o tempo foi-se apreendendo que há períodos com muitas manchas e outros sem nenhuma. E que como as estações por aqui, esses períodos se repetiam, a cada 11 anos. Foi aí que um russo veio nos dizer que todas as revoluções, guerras e muito mais, ocorreram...
Apenas edad, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Apenas edad, por Alfredo Behrens

leer en portuguésAndo con un cayado. Me siento más seguro con él, piso más firme. Lo mismo podría ser con un bastón, pero un bastón me resulta deprimente. Me siento todavía joven como para andar con bastón. Algo como cuando perdí cabello. Fue tan temprano en mi vida que quedarme pelado no significaba más que el pelo me había dejado antes de tiempo. La decrepitud llegaría, pero todavía estaba lejos. No más.Resulta que, buscando auxilio para un dolor de articulaciones, con el cayado llegué hasta dos personas, de esas que se dice que tienen edad. Eran un hombre y una mujer, pero hablaban entre sí de forma que no parecían pareja; ambos con las máscaras contra el COVID, a pesar de que la última ola hace tiempo que pasó y la nueva aún no ha llegado. Pero se veía que eran lo suficientemente viejo...
Por um hijabe transparente, por Alfredo Behrens
67c, Alfredo Behrens

Por um hijabe transparente, por Alfredo Behrens

leer en español  No Irã, as mulheres que não querem cobrir suas cabeças com o hijabe são perseguidas. Lembro-me que as mulheres entravam nas igrejas com a cabeça coberta por um véu. Não me lembro de alguém ter ficado zangado com alguém por se recusar a usar o véu.Na realidade, os séculos de ocupação muçulmana na Península Ibérica deixaram muitas marcas. Afinal, era comum as viúvas se vestirem de preto da cabeça aos pés, tanto em Portugal quanto na Espanha. De longe, poderiam passar por mulheres muçulmanas.Quanto tempo os hábitos levam para mudar? Talvez não no Irã, mas vivemos em tempos rápidos.Quando Gutenberg foi pioneiro com sua prensa tipográfica, nenhum gênero de literatura tinha leitores mais ávidos do que os leitores da Bíblia. Mas naquela época a religião de cada um era vivida com ...
El futuro visto desde una botella, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

El futuro visto desde una botella, por Alfredo Behrens

ler em português  Ayudar a tus hijos a crecer es muy placentero. Pero hay un imponderable: no sabemos qué camino tomarán. Con el tiempo, impresiona darse cuenta de que el camino de los hijos no será el mismo.En el torbellino de tareas, es posible que no prestemos suficiente atención a pequeñas señales que sugieren diferentes estilos y caminos para los hijos. Comparto una anécdota.Eran dos hermanos en un pequeño país con botellas de Coca-Cola demasiado grandes para los niños. “Es para compartir”, dijo el padre mientras les entregaba una botella a los hermanos. El mayor se distrajo con un libro y cuando fue a mirar, el menor se había bebido toda la Coca. Clamando justicia, el hermano mayor llamó al padre confiando que él restituiría el orden. Fue cuando el menor explicó que como la mitad de ...