Del ego y el huevo, por Alfredo Behrens
ler em português Arnaldo era un hombre sin convicciones. Por lo menos sabemos que a Alfredo, el Hitchcock, no le gustaban los huevos. Alfredo dijo que hasta el color amarillo de la yema le provocaba repulsión. También dijo que al menos la sangre era roja, feliz, apasionada. Del huevo, a Alfredo no había nada que le gustase. Ni la forma. Extraño para un director de cine que ganó dinero asustando a miles con una película que presentaba bichos voladores que ponen huevos.Entonces le pregunté a Arnaldo, que si no sabía si algo le gustaba, tal vez supiera de algo que no le gustaba. De su madre, me dijo. Sorprendido, le pregunté qué no le gustaba de ella. De nada, respondió. Pero ¿había algo en ella que te gustaba menos? le pregunté, “De su ego! me dijo. Pero, yo, que seguía pegado a Alfredo, e...











