News That Matters

Alfredo Behrens

Del ego y el huevo, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Del ego y el huevo, por Alfredo Behrens

ler em português   Arnaldo era un hombre sin convicciones. Por lo menos sabemos que a Alfredo, el Hitchcock, no le gustaban los huevos. Alfredo dijo que hasta el color amarillo de la yema le provocaba repulsión. También dijo que al menos la sangre era roja, feliz, apasionada. Del huevo, a Alfredo no había nada que le gustase. Ni la forma. Extraño para un director de cine que ganó dinero asustando a miles con una película que presentaba bichos voladores que ponen huevos.Entonces le pregunté a Arnaldo, que si no sabía si algo le gustaba, tal vez supiera de algo que no le gustaba. De su madre, me dijo. Sorprendido, le pregunté qué no le gustaba de ella. De nada, respondió. Pero ¿había algo en ella que te gustaba menos? le pregunté, “De su ego! me dijo. Pero, yo, que seguía pegado a Alfredo, e...
Reencuentros, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Reencuentros, por Alfredo Behrens

ler em português  Recuerdo con cariño mis maestras, en especial una, joven y bonita y que nos ayudaba mucho. Pero fui saltando por varios países y me resigné a haberla perdido. Hasta que, cuando ya también yo profesor, habiendo terminado de dar una charla en San Pablo, se me acercó esta bella mujer queriendo saber dónde había estudiado mi primaria. Mal le dije el nombre de la escuela, se le iluminó la cara mientras que en un abrazo apretado me decía ¡Yo fui tu maestra! Era ella sí, la que yo creí que había perdido para siempre sin poder agradecerle por haberme ayudado a crecer. Todavía sonrío al recordar ese momento, por el que le doy gracias a Dios.del mismo autorCompartir en Quiero patrocinar
Falava outra lingua, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Falava outra lingua, por Alfredo Behrens

leer en español   Augusto foi educado numa escola onde os alunos ficavam de pé ao professor entrar na sala. Não era bem assim no resto do país, mas isso ele veio saber muito mais tarde. Quando Augusto adolescente ainda acreditava nesse protocolo, e convidar uma moça para dançar num baile era coisa a se fazer pessoalmente, Augusto achava. Até que foi pego de surpresa. Augusto tinha visto uma moça do outro lado da pista de dança que estava mais do que cheia. A moça estava sentada com amigas e como nessa cidade Augusto não tinha amigo nenhum, o único jeito, Augusto achava, era chegar perto e com a cara e a coragem convidá-la para dançar. Foi assim que Augusto começou a vadear seu caminho pela pista de dança na direção daquela moça. Augusto avançava vagarosamente, quando já no meio da pista el...
Mis fetiches, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Mis fetiches, por Alfredo Behrens

ler em português  Uno nace con el derecho a tener fetiches. Los míos son las manchas solares. No el Sol de los asirios, babilonios y egipcios con su Osiris. Lo mío son las manchas, los pecados del Sol.  Los chinos ya las mencionaban, los armenios también. Pero fue sólo con el telescopio que desde el siglo 17 se las pudo ver en detalle, impúdicamente, a lo voyeur. Como todo lo pecaminoso, las manchas eran raras. No debían estar allí. Sin embargo, sí estaban, y crecían y después desaparecían. Con el tiempo se supo que hay períodos con muchas manchas y otros sin ninguna. Y que como las estaciones de por aquí, esos períodos se repetían, a cada 11 años. Después vino un ruso a contarnos que todas las revoluciones, las guerras, y más, se daban en los períodos con más manchas solares. O sea, los a...
Meus fetiches, por Alfredo Behrens
69b, Alfredo Behrens

Meus fetiches, por Alfredo Behrens

leer en español  A pessoa nasce com o direito de ter fetiches. Os meus são as manchas solares. Não o Sol dos assírios, babilônios e egípcios com seus Osíris. Os meus fetiches são as manchas, os pecados do Sol. Os chineses já as mencionaram, os armênios também. Mas foi apenas com o telescópio que, desde o século XVII, as manchas puderam ser vistas em detalhes, descaradamente, de forma voyeurística. Como todas as coisas pecaminosas, as manchas eram raras. Eles não deveriam estar lá. No entanto, elas estavam, cresciam e depois desapareciam. Com o tempo foi-se apreendendo que há períodos com muitas manchas e outros sem nenhuma. E que como as estações por aqui, esses períodos se repetiam, a cada 11 anos. Foi aí que um russo veio nos dizer que todas as revoluções, guerras e muito mais, ocorreram...
Apenas edad, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Apenas edad, por Alfredo Behrens

leer en portuguésAndo con un cayado. Me siento más seguro con él, piso más firme. Lo mismo podría ser con un bastón, pero un bastón me resulta deprimente. Me siento todavía joven como para andar con bastón. Algo como cuando perdí cabello. Fue tan temprano en mi vida que quedarme pelado no significaba más que el pelo me había dejado antes de tiempo. La decrepitud llegaría, pero todavía estaba lejos. No más.Resulta que, buscando auxilio para un dolor de articulaciones, con el cayado llegué hasta dos personas, de esas que se dice que tienen edad. Eran un hombre y una mujer, pero hablaban entre sí de forma que no parecían pareja; ambos con las máscaras contra el COVID, a pesar de que la última ola hace tiempo que pasó y la nueva aún no ha llegado. Pero se veía que eran lo suficientemente viejo...
Por um hijabe transparente, por Alfredo Behrens
67c, Alfredo Behrens

Por um hijabe transparente, por Alfredo Behrens

leer en español  No Irã, as mulheres que não querem cobrir suas cabeças com o hijabe são perseguidas. Lembro-me que as mulheres entravam nas igrejas com a cabeça coberta por um véu. Não me lembro de alguém ter ficado zangado com alguém por se recusar a usar o véu.Na realidade, os séculos de ocupação muçulmana na Península Ibérica deixaram muitas marcas. Afinal, era comum as viúvas se vestirem de preto da cabeça aos pés, tanto em Portugal quanto na Espanha. De longe, poderiam passar por mulheres muçulmanas.Quanto tempo os hábitos levam para mudar? Talvez não no Irã, mas vivemos em tempos rápidos.Quando Gutenberg foi pioneiro com sua prensa tipográfica, nenhum gênero de literatura tinha leitores mais ávidos do que os leitores da Bíblia. Mas naquela época a religião de cada um era vivida com ...
El futuro visto desde una botella, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

El futuro visto desde una botella, por Alfredo Behrens

ler em português  Ayudar a tus hijos a crecer es muy placentero. Pero hay un imponderable: no sabemos qué camino tomarán. Con el tiempo, impresiona darse cuenta de que el camino de los hijos no será el mismo.En el torbellino de tareas, es posible que no prestemos suficiente atención a pequeñas señales que sugieren diferentes estilos y caminos para los hijos. Comparto una anécdota.Eran dos hermanos en un pequeño país con botellas de Coca-Cola demasiado grandes para los niños. “Es para compartir”, dijo el padre mientras les entregaba una botella a los hermanos. El mayor se distrajo con un libro y cuando fue a mirar, el menor se había bebido toda la Coca. Clamando justicia, el hermano mayor llamó al padre confiando que él restituiría el orden. Fue cuando el menor explicó que como la mitad de ...
No le dieron tregua, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

No le dieron tregua, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsEra conocido como el Dios Verde. Vestía una túnica andrajosa, andaba descalzo y tenía una barba hirsuta. Vivía en un rancho minúsculo a la entrada de un bosquecito. Creo que de ahí venía lo de Verde.Lo de Dios venía de que predicaba, en general contra la iglesia católica. Hubo quien recordase que había sido seminarista y que desilusionado abandonó el seminario para predicar el desapego. Lo cierto es que argumentaba que un hijo de Dios no tenía derecho de andar por ahí con ropas caras mientras había tantos pobres sueltos.No se metía con nadie. Porque no molestaba era más bien ignorado, salvo por los párrocos, que alertaban a sus feligreses contra los falsos profetas. Si le daban pan lo agradecía. Si le daban mucho lo repartía entre los más necesitados que no eran y algunos d...
Fugaz Begonha, por Alfredo Behrens
59b, Alfredo Behrens

Fugaz Begonha, por Alfredo Behrens

leer en españolNuma feira em Londres em fins dos setenta, disse-lhe que se chamava Begoña, que era das Astúrias e que estava em Londres para afinar o inglês. Ela tinha o tipo de uma jovem convencional, com pérolas nas orelhas e tudo, mas sorria bonito e ele a convidou para visitá-lo em Cambridge. Tiveram um romance intenso, mas fugaz, porque logo depois ela voltou para as Astúrias. Com o tempo, uma carta chegou à sua faculdade em Cambridge. Era uma bela carta romântica. Ele gostou de recebê-la e sabia que a responderia, então guardou o envelope no qual tinha visto o remetente. Mas quando foi consultá-lo, percebeu que era indecifrável. Fora das Astúrias e da Espanha, nem mesmo a cidade era percebida com clareza, muito menos a rua onde morava. Ele não pôde responder e essa foi a última carta...
O espião que salvou a Rússia – Alfredo Behrens
22b, Alfredo Behrens

O espião que salvou a Rússia – Alfredo Behrens

leer en españolA Rússia não interessava a Hitler mas que pelo acesso a alimentos e petróleo. Foi por elas que Hitler deflagrou a Barbarrossa, a invasão da Rússia.O exército Nazi estava ás portas de Moscou, que resistia mas poderia cair a qualquer momento. Mas, em 5 de dezembro o exército russo deflagrou em Moscou uma inesperada contraofensiva que mudou o rumo da frente Nazi no Oriente.Como puderam os russos, já famigerados, realizarem essa contraofensiva?Aí é que entra um sujeito alemão que cobrou uma dimensão inesperada. Richard Sorge era um alemão espião dos russos trabalhando em Tokio. Sorge devia ter um ar encantador, no mínimo para a antiga esposa do seu professor de doutorado em ciência política. Ela cedeu aos encantos do Sorge explicando que ao conhecê-lo : "Foi como se um raio me p...
RIP, Tapón,<br/> por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

RIP, Tapón,
por Alfredo Behrens

ler em português      Fue mi primer muerto. Murió gordo. No lo recuerdo flaco, pero corto sí. Tanto que en la escuela lo llamábamos Tapón, por su forma. Como profesor, era temible. Cuando estaba enojado nos pegaba. Tal vez no fuese mala persona, porque era casado con una mujer de la cual todos tenemos gratísimos recuerdos.Pero resultó que cuando al Tapón le llegó su vez estaba bien pesado, y el director de la escuela ordenó que media docena de alumnos cargásemos su féretro. Tal vez el director haya creído que eso nos enorgullecería. Pero nosotros lo sentimos como la venganza del Tapón, porque muerto pesaba más que un remordimiento. Nunca habíamos cargado un ataúd. Parecía tener piedras dentro. Las manijas del ataúd nos cortaban las manos.  Si alguien nos hubiera avisado habríamos usado gua...