Cura implosiva, por Getulio Bastardo
A medida que las sombras de la noche se apoderaban de la estancia, aumentaba la ansiedad del muchacho, de aproximadamente nueve años.Era una hacienda de caña de azúcar y cocoteros donde se fabricaba papelón. No había luz eléctrica ni ninguna diversión aparte de los cachos de los obreros en las noches.Estaba allí de vacaciones y le gustaba participar junto con los peones de las actividades de la molienda de caña, ayudaba a introducir los toletes de caña al trapiche y otras faenas menores.Los trabajadores lo consentían y protegían; valiéndose de eso fue que, presintiendo su soledad, se fue acercando a cada uno de ellos, para preguntarles si se quedarían esa noche en la casa o se irían a las suyas.Era sábado, habían cobrado su jornal, unos se irían a sus casas y los demás lle...












