El entierro,
por Getulio Bastardo
Siempre se escuchaban ruidos en esa casa, ruidos como el claveteo de tablas, o una metra rodando en el piso de madera de la única habitación de arriba, cuyo piso se correspondía con el techo de la sala.El rodar de la canica iba desde el medio del piso hasta la escalera, descendía siete escalones y se detenía. Los que lo escucharon subían hasta ese escalón, esperando encontrar la metra allí́ detenida, o subían a la habitación. Nadie nunca la vio o la encontró. Una noche se escuchó caer toda la loza de la cocina con tal estruendo que despertó y asustó a todos los habitantes de la casa, pero nadie se atrevió́ a ver qué pasaba por el miedo que la casa infundía, sino que esperaron hasta el amanecer para hacerlo.Platos grandes y pequeños, soperas, tazas, vasos, jarras y cubiertos estaban en su...












